El delantero mexicano sigue sin convencer a Ferguson, aunque éste diga lo contrario. Lo mejor es que se vaya

Pepe Penales. Los Angeles | 26 de abril de 2013

Javier “Chicharito” Hernández no termina por consolidarse con el Manchester United. En casi tres años con el equipo no ha dejado de ser el relevo de lujo, el emergente, el as bajo la manga, al que solo se recurre en casos de emergencia.

La producción de goles del tapatío siguen siendo respetable, pero con la llegada de Van Persie sus minutos en la cancha han caído dramáticamente. A Ferguson no le perjudica tenerlo en sus filas. Es un extraordinario comodín, pero si Javier quiere ser el ariete principal del equipo tendrá que ser con otros colores.

Siempre que llegan las temporadas de fichajes, Hernández se convierte en moneda de cambio, en el elegido a salir, en el sacrificado. Hoy Manchester puja por Radamel Falcao junto al Chelsea, y daría en intercambio, como no, al mexicano.

España o Italia podrían ser un excelente reto para el Chicharito, el reto que necesita para dejar de ser el número dos, el reto que necesita para demostrar su capacidad goleadora. Le va a costar, si no que le pregunten a Carlos Vela, quien tuvo que picar piedra después de su salida del Arsenal pero que hoy se le reconoce como un atacante letal en la liga ibérica y titular indiscutible con la Real Sociedad.

El Chicharito está a punto de cumplir 25 años. Es el momento justo de buscar nuevos horizontes, de ser el referente, de tener más minutos. Que lo haga ahora que hay interés de escuadras como el Atlético de Madrid y la Juventus. Si lo sigue pensando bajará la calidad de los equipos que lo pretendan.

El mexicano está inquieto, insatisfecho por la poca actividad. Cree haber pagado derecho de piso y ganarse más partidos arrancando de inicio, pero no ha sido suficiente para convencer al legendario técnico de los diablos rojos, quien lo sigue tratando como a un hijo, como a un protegido y no como a un futbolista entero y capaz.

Salir de Manchester no es garantía de que vaya a triunfar, pero sí de demostrar que lo suyo no es casualidad ni chiripada, sino trabajo, dedicación y talento. No te estanques, “Chicharito”, lucha por que te den tu lugar y si no te valoran, busca otros brazos a quién querer. EC

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