Como padres, las personas hacen todo lo que pueden para proteger a sus hijos. Les abrochan el cinturón de seguridad en el auto, los vigilan cuando están en el agua, etc. ¿Qué le parece asegurarse que reciban la vacuna contra la influenza? Los Centros de Prevención y Control de Enfermedades (CDC) recomiendan que toda persona mayor de seis meses se vacune contra la influenza cada año, incluyendo los niños más pequeños y los adolescentes.

La vacuna es la mejor forma de evitar la enfermedad. Para niños menores de cinco años y personas que padecen condiciones crónicas, como asma y  diabetes, la vacuna contra la influenza es importante para evitar complicaciones graves (como neumonía), que pueden obligarlos a hospitalizarse y aun causarles la muerte. Cada año, unos 20.000 niños menores de 5 años son hospitalizados por complicaciones causadas por la influenza.

Los bebés menores de seis meses son demasiado pequeños para vacunarse, pero corren mayor riesgo de complicaciones y de fallecer. Es importante que los familiares y personas que los cuidan se vacunen para no transmitirles la infección. La Dra. Anne Schuchat, Directora General Adjunta de los Servicios de Salud Pública de los Estados Unidos y del Centro Nacional de Inmuni-zación y Enfermedades Respiratorias de los CDC, señaló que “es importante que familiares y encargados del cuidado de niños se vacunen contra la influenza para poder protegerlos.

El año pasado, la influenza H1N1 atacó a los niños con fuerza y se espera que este año también lo haga. La vacuna contra la influenza 2010-11 incluye protección contra el virus H1N1 del 2009 y dos virus de influenza estacional que circularán esta temporada.

Hay dos tipos de vacunas: la inyectable y el atomizador (spray) nasal. Estas no pueden transmitirle la influenza. Las vacunas tienen un excelente historial de seguridad. Millones se han vacunado seguramente contra la influenza y la mayoría no experimen-ta efectos secundarios. Cuando éstos surgen, son leves, como enrojecimiento e hinchazón en el área donde se aplicó la inyección y dolor de garganta, secreción nasal y raramente fiebre. Si bien estos síntomas pueden ser inconvenientes, son leves y pasan rápidamente en comparación con la influenza.

La especialista señaló: “los padres que llevan a sus niños a vacunarse pueden estar más tranquilos sabiendo que ayudan a prote-ger a su familia contra una enfermedad grave. Además, los padres también deben vacunarse”.

Los niños deben ser vacunados la más pronto posible. Muchos pequeños de entre seis meses y ocho años de edad necesitarán dos dosis de la vacuna. La segunda dosis debe aplicarse cuatro semanas después de la primera. Si no está seguro, hable con el pediatra de sus hijos.

Una vez que se recibe la vacuna,  se necesitan dos semanas para producir anticuerpos que protegen contra la influenza. La vacuna no protege contra otros virus que no son los virus de la influenza, pero que pueden causar resfriados y enfermedades respiratorias.

Pregúntele a su médico, farmacéutico o clínica local cómo vacunarse usted y a sus hijos contra la influenza. Para obtener más información, visite www.flu.gov o llame al 1-800-CDC-INFO (1-800-232-4636). EC


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