Casi dos millones de niños viajan anualmente fuera de los Estados Unidos. Salir de nuestras fronteras los expone a virus y enfermedades a las que ellos tal vez pueden ser más susceptibles, ya sea porque no poseen los anticuerpos necesarios o porque no han recibido las vacunas. Asegúrese de evaluar los riesgos con su pediatra y vacunar a sus hijos antes de emprender el viaje si fuese necesario.

Antes de viajar, es recomendable que contrate un seguro de viaje que cubra el servicio médico en caso de complicaciones. Muchos de los problemas que las familias viajeras confrontan en el exterior es el costo del acceso a cuidado médico profesional en los países extranjeros, pues incluso si su seguro local le cubre tratamientos en el extranjero usted pueden incurrir en gastos excesivos si no cuenta con un seguro de viaje.

Tenga en cuenta los riesgos
Algunas de las enfermedades más comunes son la malaria, las gastroenteritis y diarreas, e infecciones como la fiebre amarilla. Hay algunas enfermedades como el mal de Chagas, el dengue hemorrágico o la leishmaniasis que son contagiados por la picadura de un insecto vector.

Otras enfermedades se transmiten por heces o secreciones humanas, como algunos tipos de gastroenteritis, la amibiasis y el cólera, a través del contacto con animales o ingesta de productos de animales de granja como la cisticercosis, la toxoplasmosis y la triquinosis. Otros parásitos pueden adquirirse al bañarse en ríos o pisar arenas contaminadas, como la infección por nemátodos.

Las enfermedades infecciosas están de vuelta. La tuberculosis se consideraba una epidemia controlada, pero en los últimos años ha regresado con mayor virulencia y cepas resistentes a los antibióticos. Igualmente, la reciente aparición del cólera en Haití ha puesto en alerta a los países con costas al Caribe y el Atlántico. Los viajeros que visiten países como República Dominicana, Puerto Rico, así como las costas atlánticas de Centroamérica, Colombia y Venezuela deben estar atentos si aparecen síntomas como el vómito y la diarrea severa. Tenga en cuenta que ya se han reportado casos de cólera en Miami, en viajeros provenientes del Caribe.

Prevención y medidas de emergencia
Si usted viaja con un menor de edad a países con escasas condiciones sanitarias no es mala idea llevar un surtido de medicamentos contra la deshidratación, en presentación en sobres, que pueden ser transportados sin inconvenientes y ser mezclados con agua limpia y sana en caso de emergencia. Igualmente, lleve a mano los medicamentos y dosis necesarias que su pediatra recomienda en caso de que el niño sufra fiebre o tos. Si se presenta fiebre mayor a 101.5° F (38.5° C) o diarrea fuerte lleve al menor al doctor.

Si se presenta una emergencia por deshidratación y usted no posee a su alcance una solución a base de glucosa, puede hacerla mezclando cuidadosamente los siguientes ingredientes según recomienda la Organización Mundial de la Salud: ½ cucharadita de sal, 3 cucharadas de azúcar, ½ cucharadita de bicarbonato de sodio y un litro de agua limpia (filtrada, hervida). Es muy importante que se mezclen los componentes en las cantidades indicadas porque si no puede ser peligroso.

Evite comer comida callejera, puede surtirse con agua embotellada y comida enlatada si va a realizar algún viaje corto y no está seguro de que encontrará un lugar seguro donde comer. Compre compotas, galletas y cereales en porciones, en caso de que los niños deseen comer alguna merienda en el camino.

Asegúrese de que los niños laven bien sus manos si se exponen al barro, o visitan granjas y que vistan zapatos en todo momento, especialmente si juegan en la arena o se bañan en ríos donde puedan encontrarse nemátodos.

 

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