Los padres sufren cuando uno de sus hijos se enferma, pero este sufrimiento se incrementa notablemente cuando la enfermedad se llama cáncer.

Por fortuna, el cáncer infantil es poco frecuente en Estados Unidos afectando a aproximadamente 14 de cada 100,000 niños anualmente. También destaca el hecho de que los índices de supervivencia han aumentado considerablemente en los últimos 25 años. Este progreso se debe al avance en el desarrollo de los tratamientos médicos.

Los principales tipos de cáncer infantil son la leucemia, el linfoma y el cáncer cerebral. Por lo general, sus causas son diferentes que en los adultos, siendo los más comunes las mutaciones en los genes de las células de crecimiento del niño.

El Doctor Juan Casado, jefe de Pediatría del Hospital Niño Jesús de Madrid, España, menciona en un artículo publicado en elmundo.es.com que hay síntomas que requieren una consulta médica, entre ellos:

Dolor de cabeza crónico. Sobre todo si se acompaña de vómitos, estrabismo, cambio de carácter o decaimiento.

• Hematomas (moretones). Los que aparecen sin razón aparente.

• Dolor de huesos persistente. Que aparece y desaparece siempre en el mismo lugar.

• Decaimiento que dura semanas. Que le impiden al niño jugar o hacer otras actividades.

• Masas o bultos. Los que se detectan de forma casual en la zona del abdomen.

• La presencia de ganglios de gran tamaño. Sobre todo los situados en la parte baja del cuello o encima de la clavícula.

Durante una visita al médico, es posible que se detecten los primeros síntomas de la enfermedad. Pero algunos de éstos, como la fiebre, los ganglios linfáticos inflamados, la anemia y los moretones, pueden ser propios de otras infecciones o trastornos que no sean cáncer.

Pero si se recibe el diagnóstico de que se trata de cáncer, es importante que busque ayuda inmediata en un centro especializado en oncología o el tratamiento de cáncer infantil.

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