Aunque los dientes pueden comenzar a salir de las encías cuando el bebé tiene seis meses de edad, comience a limpiar la boca de su bebé cuando tenga pocos días de nacido. Utilice una gasa o un paño húmedo para frotarle las encías después de alimentarlo. En Estados Unidos aproximadamente un 17% de los niños entre los dos y cuatro años ha tenido caries, siendo la causa más frecuente la falta de limpieza de los dientes. Los padres deben recordar que los dientes de leche no son inmunes al ataque de las caries.

Las caries en el infante ocurren debido a que los líquidos dulces del biberón (leche o jugos) se quedan en su boca. Como resultado, los dientes pueden tener manchas blancas, amarillas o marrones. Al bebé se le dificultará masticar, puede sentir dolor y hasta tener postemillas (acumulación de pus en las encías), por lo que podría negarse a comer. Durante la infancia, las caries pueden llegar a dañar los dientes permanentes que saldrán más tarde.

Hábitos de limpieza

1. Envuelva su dedo con un paño o gasa húmeda y comience a limpie la boca de su bebé recién nacido.
2. Frote suavemente las encías y la lengua de su bebé.
3. Cuando al bebé le salgan los primeros dientes, límpieselos con un cepillo de cerdas suaves para niños. Hágalo en la mañana y en la noche antes de dormir. No hace falta usar pasta dental.
4. Fíjese en la forma de los dientes de su bebé, así podrá descubrir si hay cambios o problemas.
5. Un adulto debe ayudar al niño a cepillarse y limpiarse con hilo dental hasta que pueda hacerlo por sí mismo, de la forma correcta.

Cuándo llamar al médico o dentista

• Si los dientes de su hijo tienen manchas blancas, amarillas o marrones.
• Si su bebé tiene llagas en la boca.
• Cuando le salga el primer diente al bebé.
• Si a su bebé no le ha salido ningún diente a los 18 meses de edad.

Cuidado con su boca

Los gérmenes que causan las caries viven en la lengua de su bebé aún antes de que le salgan los dientes, de allí la importancia de la buena higiene bucal. La mayoría de estos gérmenes provienen de la madre, el padre o de la persona que lo cuida. Por eso se recomienda a los padres mantener sus propias bocas limpias, cepillándose dos veces al día y limpiándose con el hilo dental al menos una vez al día. Los gérmenes van de la boca de los padres a la del bebé cuando éste coloca sus dedos en la boca de sus progenitores. Besar a los niños en los labios también puede producir el traspaso de los gérmenes. Menos gérmenes en la boca de los padres puede significar menos gérmenes en la boca del bebé.

Información tomada del libro “Qué Hacer Para Tener Dientes Sanos”. Autoras: Sadie S. Mestman y Ariella D. Herman

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