El Clasificado cumple años, 25 de dar servicio a la comunidad hispana del sur de California y en pleno esfuerzo de expansión a Arizona

 

Pablo Scarpellini. Los Angeles | 6 de mayo de 2013

Julio García recuerda como si fuera ayer el día en que le pasaron a buscar en una esquina del Este de Los Angeles, junto a otros jornaleros, para ir a repartir las revistas de El Clasificado por la ciudad de South El Monte, a eso de las 7 de la mañana. Entonces tenía 18 años, su primer trabajo en Estados Unidos —recién aterrizado de México— y una enorme alegría “porque no tenía ni familia ni nada y me vino como caído del cielo”.

Pasaron ocho horas de jornada ininterrumpida de trabajo hasta que pudo conocer a Martha de la Torre, cofundadora de la empresa junto a su marido Joe Badame, y las primeras oficinas en las que iba a trabajar, ya de forma permanente. Hoy, García tiene 42 años y es uno de los empleados veteranos de la revista semanal de clasificados en español más grande de Estados Unidos, una hazaña que entonces no podía imaginarse.

“La verdad es que era difícil imaginarse una expansión así porque tuvimos cinco o seis años muy difíciles en los que los rumores de que se iba a cerrar la compañía eran constantes. Llegaron a tener problemas de liquidez para pagar los cheques a los empleados. Fue una situación caótica, pero gracias a la perseverancia y la tenacidad de Martha y Joe, el creer en sí mismos, lograron sacarlo adelante”.

Es lo mismo que pensaron De la Torre y Badame cuando decidieron lanzarse a la gran aventura empresarial de su vida en 1988, hace ya 25 años. Pese a tener carreras sólidas ambos, en Ernst & Young él y en La Opinión ella, decidieron explorar la idea de cubrir el hueco que descubrieron en el mundo de los clasificados en español.

Las cosas funcionaron bien al principio a base de fuertes sacrificios. De la Torre hacía labores de vendedora mientras manejaba el negocio y Badame compaginaba su trabajo de consultoría con el día a día de El Clasificado. Poco pudieron hacer, sin embargo, ante la severa crisis económica de los 90, una situación que estuvo a punto de acabar con su aventura empresarial.

El cambio llegó de la mano de Badame con su nueva estrategia de distribución, pasando de la entrega a domicilio a las cajas metálicas en las que ahora llega la revista al cliente, con 23.000 puntos de distribución en todo el estado y parte de Arizona.

“Han sido años de muchos sacrificios, hasta el punto de pensar en dejarlo por las dificultades económicas”, explica De la Torre. “Pero la satisfacción de haber cambiado la vida de tanta gente que pudo ayudar a su familia, comprar casa y desarrollar su vida profesional, está por encima de todo lo que pasamos”.

Badame, por su parte, añade que al principio pesaba mucho la cuestión financiera. “El objetivo era sacar dinero para hacer la empresa viable. Hoy en día es un negocio que va mucho más allá de eso. Es un motivo de orgullo diario”.

De la mano de los cambios implementados por Badame, empezó el crecimiento de la empresa, con nuevas caras en la plantilla. Gente como Elaine Bautista, ahora directora de Recursos Humanos, que entró en la empresa en 1993 para hacer una sustitución. “Según fui conociendo la empresa me di cuenta del potencial que tenía. Estaba segura de que íbamos a llegar muy lejos. Había pasión y todo el mundo creía en el producto”.

Hoy, cuando está celebrando su 25 aniversario, El Clasificado es una potencia indudable en el mundo de los medios en español en Estados Unidos. Cuentan sus clientes que les ha cambiado la vida, lectores como Yolanda Gordon, que lleva diez años consultando la revista. “Me ha ayudado a encontrar muchos servicios a mí y a mis amigos. Se puede encontrar cualquier cosa. Es increíble la cantidad de años que llevan ayudando a la gente”.

Julio García suscribe esa misma idea tras 24 años en la empresa, uno de los pocos que ha vivido todo el recorrido de la compañía casi desde el principio. “Ya lo que se ha hecho es mucho, pero veo unas posibilidades infinitas de expansión en zonas de concentración  hispana”, dice con cierta emoción en la voz. No hay límite para lo que se puede hacer”.

La expansión a Arizona de los últimos meses es la última demostración del poder de conexión de El Clasificado con mercados donde hay presencia de población hispana, un esfuerzo que ha encontrado recompensa también en el aspecto digital.

De la Torre sabía que el cerco tecnológico se estaba estrechando entre los inmigrantes hispanos y fue adquiriendo dominios digitales que ahora son una pequeña potencia y el camino del futuro para los clasificados en español, páginas como Alborde.com, Quinceañera.com, Pacoslist.com o Susociodenegocios.com, por nombrar algunas.

“Ese va a ser el crecimiento futuro de la empresa”, explica De la Torre, liderado por una nueva generación de empleados en camino a superar lo conseguido, que es mucho en 25 años. EC

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