De acuerdo a fuentes en el Senado, el acuerdo dejará por fuera a los que hayan llegado al país después del 31 de diciembre de 2011

Pablo Scarpellini. Los Angeles | 12 de abril de 2013

La tan cacareada reforma migratoria que más de 11 millones de personas llevan esperando durante años podría dejar en el camino a cientos de miles de indocumentados en Estados Unidos. Según fuentes cercanas a la negociación que se dirimen en el Senado, los demócratas y los republicanos estarían de acuerdo en excluir de la nueva ley a todos aquellos que hayan llegado al país de forma ilegal después del 31 de diciembre de 2011.

Aunque ninguna organización tiene datos precisos sobre la cantidad de cruces fronterizos ilegales en los últimos 16 meses, se cree que la medida afectaría a un importante grupo de personas, inmigrantes que no podrán solicitar un permiso de residencia, pagar una multa por haber entrado sin papeles y optar a la ciudadanía al cabo de unos años, como los que ya llevan años en la primera potencial mundial.

Tanto el senador demócrata Charles Schumer como su colega republicana Lindsey Graham, cabezas visibles del comité de ocho representantes que lleva semanas trabajando en un acuerdo, han confirmado que ya no quedan puntos de fricción pendientes y que el texto final debería firmarse a comienzos de la semana que viene.

“En las últimas dos semanas hemos logrado un gran progreso”, dijo Schumer. “Todo lo que queda es la redacción”, sin confirmar las cláusulas exactas que contendrá el acuerdo. Según fuentes consultadas por el diario The New York Times, la reforma no solo supondrá un liberación para los que llevan en el país hasta dos décadas sin documentos para trabajar y residir en EEUU, sino que aliviará los graves problemas burocráticos del sistema para aquellas personas que han esperado en fila durante años para conseguir la llamada “Green Card” o permiso de residencia.

De acuerdo a esas fuentes, la reforma incluirá una cláusula para eliminar los 4,7 millones de casos en lista de espera en la próxima década y agilizar así un proceso que en determinadas situaciones puede llegar a superar los 10 años de trámite. Toda una odisea.

Pese a las buenas noticias, esos cientos de miles de indocumentados que llegaron al país después de diciembre de 2011 podrían refugiarse en las organizaciones de activistas hispanos para optar a una modificación, algo que a estas alturas ya parece complicado de conseguir. EC

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