El equipo de la UNAM pasa por uno de sus peores momentos tanto en lo futbolístico como en lo administrativo y no se ve una solución a corto plazo

Pepe Penales. Los Angeles | 16 de agosto de 2013

Burlona. Punzante. Retadora. Final del Clausura 2004. Jorge Vergara, mandamás de las Chivas Rayadas del Guadalajara se mofa socarronamente del rival usando una famosa frase del canario “Piolín”: “Me pareció haber visto a un lindo gatito”.

El comentario surtió efecto. Los Pumas sacaron las garras y despacharon a las Chivas en la final logrando levantar el título bajo la batuta de Hugo Sánchez. Una temporada después los del Pedregal defendieron con éxito la corona sometiendo a los Rayados del Monterrey.

Hoy, el cuadro universitario desea, necesita, anhela una sacudida que los saque del fondo de la tabla. Su gente en las tribunas le recrimina el escaso fútbol que desarrolla en la cancha. El Estadio Olímpico México ’68 no pesa. El ‘Goya’ es cada vez menos intimidante. La directiva de Los Pumas no encuentra el rumbo y es ahí donde caen las primeras cabezas.

Sobre el seno del cuadro estudiantil se cierne un ambiente pesado, tenso, peligroso. Desde la salida de Memo Vázquez no dan una. Mario Carillo tuvo un paso intermitente para tratar de rescatar un barco cada vez más a la deriva, pero la buena vibra del “Capello” no fue suficiente y fue echado junto a sus raras sesiones de metafísica con todo y “Mamá Toña”, su consejera de cabecera. ¿No será que en venganza le echó la mala sal al conjunto felino?

Torres Servín sigue el frente del equipo por orden del patronato, pero nadie sabe por cuanto tiempo. Su permanencia pende de un hilo. Atlas y América vienen en fila para aprovechar la mala racha puma.
Todos tienen tiempos malos. Tú no puedes ser la excepción. Eres un grande y como tal puedes levantarte. Apóyate en tu cantera, es la fórmula que te identifica y la que te ha bastado para ganar siete títulos.

Lucha como gato panza arriba. Saca el orgullo de donde lo tienes escondido. Inspírate en tus guerreros, en Hugo, en Cabinho, en Cándido, en Borja, en Negrete, en Suárez, en Campos, en Marioni, en Palencia, en todos esos nacidos en Ciudad Universitaria que levantando un puño han tenido el honor de pertenecer a una casta de valientes que se la rifan cada semana en una cancha de fútbol. EC

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