Pepe Penales. Los Angeles | 2 de septiembre de 2011

 
En una entrevista de la cadena Univisión, Oscar de la Hoya decidió de una vez por todas sacar los esqueletos del clóset y confesar aspectos de su vida privada que pocos conocían, pero que tarde o temprano iban a estallar como una bomba.

 

Si había alguien que tenía sellada la etiqueta de intachable dentro y fuera de los encordados era el “Golden Boy”, pero está visto que cualquier puede caer ante el enorme peso de la fama.

 

El alcoholismo, la cocaína y las mujeres casi lo llevan hasta la tumba, pero a diferencia de otros tantos boxeadores que no levantaron la mano para pedir ayuda –o que no la recibieron a tiempo–, Oscar la buscó por sus propios medios.

 

Sus golpes bajos dañaron a mucha gente, sobre todo a sus seres queridos a quienes castigó con la soberbia, la vergüenza, la infidelidad y quien sabe qué tantas otras cosas. Pero el más perjudicado era él, se estaba destruyendo a pesar de que se le viera entero cuando daba la cara.

 

Le van a llover las pedradas, especialmente de aquellos que no lo tenían como santo de su devoción. Si antes lo tildaban de gallina por evadir rivales peligrosos o por no tener carita de boxeador, ahora los dardos serán más venenosos.

 

Los aficionados al deporte de los puños tienen que reconocer su gran labor arriba del ring. No es fácil haber ganado 6 títulos mundiales en 6 diferentes divisiones. En el ambiente empresarial se ha ganado el respeto como promotor y también la comunidad se ha visto beneficiada por su altruismo.

 

Esta es otra batalla, quizá la más importante hasta ahora. Después de estar en la lona acorralado por esos monstruos de los que habla ya dio el primer paso para recuperar algo de lo perdido, que en este caso podría ser el cariño y el perdón de su familia.

 

La decepción es grande y eso lo sabe Oscar, por eso hay que reconocer que el tipo tiene agallas para mostrarse con todos sus defectos y virtudes al escrutinio público.

 

La pelea apenas comienza. Faltan muchos episodios de toma y daca, pero lo más importante es que Oscar haya reconocido haber fallado. Es de esta forma que se llega a la recuperación. EC

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