Pat Manuel Cacahuate” es el primer transgénero de EEUU en competir de forma profesional en un ring. Antes fue mujer, una púgil con sueños olímpicos

Puro músculo, todo fibra, con una barba rizada que le recorre el perímetro del rostro y un afro que luce desde hace un tiempo. La mirada intimida y al alzar las manos, más. Lleva los nudillos tatuados con un mensaje de guerra, Bash back, que viene a decir que devolverá el golpe si es necesario. El sábado pasado saltó al ring por primera vez como boxeador profesional a los 33 años y se impuso por puntos al mexicano Hugo Aguilar. Muchos de los presentes en el casino de Indio, en el desierto californiano, asistieron a la velada sin saber que Pat Manuel “Cacahuate” fue durante años una mujer, también boxeadora, el primer transgénero en firmar semejante hazaña en la historia del deporte estadounidense.

“Es algo que siempre había soñado”, declara el púgil, bautizado como Patricia Manuel, pocos minutos antes del combate. “Ser un hombre transgénero compitiendo de forma profesional es una demostración de que podemos hacer cualquier cosa que decidamos, que nadie nos puede limitar”.

Patricia Manuel cuando entrenaba como chica.

La pelea es la culminación de seis años de lucha, de un joven que nunca quiso llevar falda en el colegio ni que le dijeran lo guapa que se veía en los eventos familiares. Un guerrero que se decidió a dar el paso de someterse a una operación cara para eliminar los senos y acompañar su tratamiento de hormonas. Ahora ya no hay marcha atrás. Es un hombre de la cabeza a los pies.

Manuel sostiene que su entrada en ese “territorio de hombres” como mujer, al principio, y después como hombre, ha hecho que la gente se quede impresionada. “Se han dado cuenta de lo que somos capaces. Me dijeron que me iba a hacer daño (su rival), y he probado que no ha sido el caso”, dice con modestia.

Se notan las hormonas en la voz. Antes de la operación era varios tonos más aguda. La primera inyección fue en diciembre de 2013 y desde entonces comenzó a ganar peso y aumentar de forma considerable su musculatura. A principios de 2014, el púgil ya pesaba 8 kilos más, le empezó a salir la barba y le cambió la voz. “Desde que empecé a inyectarme, no he tenido efectos negativos excepto por el acné. Es curioso que volví a pasar por la pubertad, pero eso es todo”, aclara.

Fue el preludio de su intervención quirúrgica, llevada a cabo en un hospital de Salt Lake City, en Utah, un procedimiento que Manuel estaba pidiendo a gritos desde hacía años. Incluso con los Juegos Olímpicos de Londres a tiro con el equipo de boxeadoras de Estados Unidos.

“Necesitaba realizar esta operación”, remarca el californiano. “Cada persona transgénero es un caso distinto, pero yo lo necesitaba, y estoy muy agradecido por el acceso a hormonas, incluso cuando estamos bajo una Administración que quiere eliminarnos. Sin las hormonas no podría haber competido en categoría masculina”.

Pat Manuel con su nueva fisonomía.

“Mi madre y mi abuela han sido un respaldo enorme”, recalca, siempre con gran fluidez de ideas y  cadencia de hombre pacífico. “Y aunque es cierto que cometieron errores en el pasado, los han compensado con creces. Me han apoyado y respetado al máximo. Solo querían verme feliz. Me criaron para ser una persona que sabe lo que quiere”.

Por otro lado, Manuel admite que durante su juventud supo esquivar el rechazo y buscar amor y aceptación. Las chicas, reconoce con una sonrisa tímida sin llegar a sonrojarse, siempre se le dieron bien. “Hay una buena comunidad gay en Los Angeles. Empecé saliendo con mujeres a que les atraían otras mujeres y eso no fue un problema”.

La meta ahora es seguir luchando. “Me siento de maravilla, como la persona que debo ser”, prosigue. “Cuando te han etiquetado de una manera desde la infancia y has estado luchando contra ello, de repente te sientes en paz contigo mismo”.

Reconoce, eso sí, que a los 33 años es tarde para dar los primeros pasos en una disciplina tan exigente como el boxeo. Le llega un poco tarde. “Soy un boxeador más viejo de lo que quisiera ser”, reconoce, “pero estoy listo para el siguiente combate. Algunos pensaron que esto era un acto de publicidad, pero en absoluto. Quiero seguir en este deporte”, concluyó. EC

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