Pepe Penales. Los Angeles | 22 de septiembre de 2011
 

 

El nombre de Floyd Mayweather Jr. es sinónimo de polémica. Esta vez el MGM fue el escenario de otro escándalo boxístico en el que el “Pretty Boy” madrugó al mexicoamericano Víctor Ortíz, despojándolo de su corona de peso welter del CMB.

 

Pero algo huele mal. A puro chanchullo como dirían algunos. No puede ser posible tanta cortesía e inocencia del “Vicious”. Es una pelea de título mundial. Hay que estar ‘águila’ en todo momento y aprovechar cualquier titubeo del enemigo. Esto sí lo hizo el ventajoso peleador de Michigan para noquear al nativo de Kansas, quien se vio muy verde ante el colmillazo del moreno.

 

Pero todo sigue siendo muy raro. El cabezazo, el beso, las disculpas, el descuido de Joe Cortez y el descontón de Mayweather. Como que nada encaja en una pelea que se dice profesional.

 

No era la forma de terminar un combate. No le ayudó en nada a los dos pugilistas. Por más que insista Mayweather en ser el mejor del mundo, sólo él y unos cuantos se la cree.

 

En cuanto a Víctor Ortíz, éste pide, no exige, una pelea de revancha. Pero con lo visto el sábado mejor que le diga adiós a otra oportunidad con el nuevo campeón. Mejor que disfrute de los 2.5 millones que se ganó con la función.

 

Lo más intrigante es que ésta pelea no haya sido sino un mero trámite para ir calentando el megacombate entre el propio Mayweather y el filipino Manny Paquiao, que podría llevarse a cabo antes del verano del año próximo. Claro, si el “Pacman” derrota al mexicano Juan Manuel Márquez.

 

No quiero pensar mal, pero si “El Dinamita” sale victorioso de la pelea del 12 de noviembre, se les cae el teatrito de la cartelera para ver quién es el mejor libra por libra. Allí habría una bolsa de hasta 55 millones de verdes para cada uno, sin contar con las ganancias del “pago por ver”. Una fortuna que los promotores no querrán dejar escapar.

 

Y allí estarán otra vez las masas comprando la pelea Mayweather-Paquiao y llenando la arena que se elija como sede. Al menos el asiático sí desquita los millones que gana, pero con Floyd en el cuadrilátero no se sabe qué va a pasar. Sobre aviso no hay engaño. EC

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