Para Williams, y a pesar de la cantidad de dietas, medicamentos, tratamientos, cirugías y demás recursos disponibles para bajar de peso, las personas no logran sus metas por una sencilla razón: su falta de fe. Y es que, como autor de “Faith and Fat Loss”, Williams asegura que no se puede bajar de peso sin antes atacar la raíz de lo que él llama una “herida del alma”.

“Una herida del alma es un trauma en el alma de una persona como consecuencia de una tragedia personal”, dijo Williams. “Puede ser negligencia, abandono, abuso verbal o físico, todos causales potenciales de un trauma”.

Por eso asegura que es necesario combinar un plan físico con uno espiritual: en donde mente y cuerpo trabajen –y se apoyen mutuamente— para lograr alcanzar una meta común.

“El someterse a un programa de pérdida de peso y reducción de grasa es sólo la mitad de la solución para lograr una pérdida de peso permanente y una vida balanceada y sana”, dijo Williams, quién además también es físicoculturista. “La combinación de fe con pérdida de peso ayuda a las personas a romper con las terribles cadenas de estar con sobrepeso y el dolor y vergüenza de los traumas que han sufrido”.

En su libro, Williams recomienda seguir un plan combinado de 21 días, que “limpia y prepara” al cuerpo para alcanzar la meta de perder peso. Se trata de un plan integral enfocado en cuatro áreas: dieta, ejercicio, oración y memoria bíblica, etapa en la cual los participantes se preparan física y espiritualmente para perder y mantener el peso ideal, y para el cambio permanente hacia una vida saludable.

Mientras que este plan se enfoca en el cuerpo para que responda a la dieta y al ejercicio, también abarca el aspecto espiritual en aras de obtener una transformación desde adentro.

Información proporcionada por ConCiencia News

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