Según Fred Stevens, líder de la investigación, el problema principal al lidiar con el análisis de anticuerpos es su fragilidad y corto tiempo de vida fuera de ambientes con temperatura controlada, lo cual los limita a aplicaciones dentro del laboratorio.

Por otro lado, Stevens dijo que “los anticuerpos estabilizados, con funcionalidad total, podrían ser usados en kits de diagnóstico y detección capaces de sobrevivir en ambientes no óptimos y que pueden ser acumulados por años”.

Las aplicaciones son muchas. Se podrían usar en el campo de la medicina para tratar enfermedades como el cáncer. En el campo de la seguridad nacional, los biosensores podrían detectar patógenos como el ántrax en las estaciones de tren y aeropuertos; lugares en donde actualmente no se puede detectar la presencia continua de patógenos debido a que los anticuerpos no toleran dichas condiciones ambientales.

“Nuestros trabajos [anteriores] demostraron que la estabilización de anticuerpos era posible, pero necesitábamos averiguar si los anticuerpos podían ser estabilizados sin comprometer su función y con una inversión experimental moderada”, dijo Stevens.

El estudio actual demostró que esto último sí es posible, pero aún queda la pregunta de si se puede estabilizar cualquier anticuerpo y con un fin específico.

“Creemos que podría generarse la información para guiar la estabilización de cualquier anticuerpo futuro en un futuro cercano”, concluyó Stevens.

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