Los expertos se preguntan si ese tipo de cirugía se está realizando demasiado pronto, o si algunas personas de verdad necesitan un reemplazo de rodilla

Según la revista de salud “The Journal of Bone & Joint Surgery”, en Estados Unidos se realizan anualmente más de 600,000 operaciones de reemplazo de rodilla. Pero algunos estudios estiman que el 20 por ciento o más de esos pacientes no quedaron satisfechos con el resultado. Los expertos médicos se preguntan si ese tipo de cirugía se está realizando demasiado pronto, o si algunas personas de verdad necesitan una rodilla nueva.

“Si tiene un dolor debilitante y dificultad para caminar debido a la artritis degenerativa, la cirugía puede ser su mejor opción sin importar su edad. De lo contrario, hay tres razones principales para evitar un reemplazo de rodilla, o al menos para posponerlo hasta un momento más apropiado”, dice el médico ortopedista Víctor Romano.

1. Residuos plásticos. Un reemplazo total de rodilla consiste en metal moviéndose sobre plástico. El plástico se desgasta con el tiempo y eso puede originar dolor, tanto físico como económico, para los pacientes que pueden tener que reemplazar la prótesis una, dos o más veces. “Cuando es el momento de reemplazar la articulación de plástico, también tenemos que reemplazar el hueso, y eso es una cirugía de complicada y desagradable”.

2. Una prótesis no dura 30 años. Esta es una razón clave por la que el especialista cree que los candidatos de reemplazo más jóvenes deben esperar el mayor tiempo posible. “Un reemplazo total de articulación en un paciente de 70 años por lo regular durará 15 años”, dice Romano. “Con una esperanza de vida promedio de 85 años, es probable que este sea el único reemplazo de rodilla que el paciente necesitaría. Pero para una persona de 40 años que es más activa, puede durar solo 10 años. Así que es mejor esperar a que la tecnología se ponga al día”.

3. Otros remedios pueden funcionar. Muchas personas que experimentan dolor crónico de rodilla tienen sobrepeso u obesidad. “Una dieta saludable y un programa de ejercicios pueden reducir el peso y aliviar la presión sobre las rodillas”, dice el experto. “Además, una rodillera con bisagras, suplementos que ayudan a reparar el cartílago desgastado e inyecciones de cortisona o ácido hialurónico podrían reducir el dolor”. EC

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