Actualmente, siete mil personas se infectan con el Virus de Inmunodeficiencia Adquirida (VIH) diariamente. En Estados Unidos, se calcula que de más de un millón de personas que viven con el virus, cerca del 21 por ciento ignora que lo tiene.

A 30 años de la aparición de la epidemia y en medio de este oscuro panorama, la comunidad latina sobresale. De acuerdo con Los Centros de Control de Enfermedades (CDC), los hispanos constituyen el 15 por ciento de la población pero representan un 17 por ciento de las personas que se calcula viven con VIH.


La tasa de infecciones nuevas por VIH en los hombres hispanos duplica la de los hombres de raza blanca y la tasa de las mujeres hispanas es cerca de cuatro veces mayor a la de las mujeres de raza blanca.

La realidad es que distintos factores de riesgo ponen a la comunidad hispana en desventaja a la hora de enfrentarse al Sida.

De acuerdo con el Centro de Estudios de Prevención del Sida, de la Universidad de California en San Francisco, muchos inmigrantes afrontan diferentes desafíos relacionados con el riesgo de contraer el virus. Entre los factores citados destacan los cambios en su identidad y/o conducta sexual una vez que están en Estados Unidos; la posibilidad de acceso a servicios de salud y a información adecuada sobre la existencia del riesgo y el uso de condones; la naturaleza de sus relaciones de pareja y la discriminación, el racismo y la pobreza a la que pueden enfrentarse en este país.


Aunque los esfuerzos por llegar a las comunidades en riesgo con programas de información y prevención de enferme-dades de transmisión sexual han aumentado, ciertas barreras culturales siguen manteniendo a los hispanos en un lugar en el que su salud, ciertamente corre peligro.


Es un hecho, que por ejemplo, muchos trabajadores del campo que permanecen alejados de sus esposas por largos pe-riodos, tienden más al sexo casual que otros grupos. Esta situación se agrava cuando tanto ellos como ellas se resisten al uso del condón. Muchas mujeres evitan exigir su uso a sus esposos porque le temen a su reacción. Para ellas la exigencia del condón implica una sospecha de infidelidad que puede desencadenar más rápido una pelea que una relación sexual segura.


El Centro de Estudios reporta que en una investigación, muchas mujeres hispanas reconocieron que los hombres con largas ausencias corrían riesgo de contraer el VIH, pero la mayoría creía que esto no le ocurriría a su esposo.


El problema es que más allá de la escurridiza fidelidad, el Sida es una realidad. Una realidad que puede tocar su puerta al menor descuido y afectar seriamente su vida.


Por eso nunca está de más recordar que el uso del condón es primordial y que hacerse la prueba de detección es funda-mental.


Visite https://www.hivtest.org/Espanol/Default.aspx para saber dónde puede hacerse una prueba, puede obtenerla gratis y es confidencial. EC

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