La influenza puede ocasionar secreción nasal, tos, dolores musculares, dolor de garganta, fiebre y escalofríos a millones de perso-nas y obligarlas a pasar días en cama, en vez de ir al trabajo o a la escuela.

Se calcula que cada año más de 200,000 personas acuden al hospital debido a complicaciones por la influenza. Esta enfermedad puede ser mortal.  El Centro para el Control y Prevención de Enfermedades (CDC, por sus siglas en inglés) calcula que entre 1976 y el 2007 la cantidad anual de muertes relacionadas con la influenza en Estados Unidos ha variado desde un mínimo de 3,000  hasta un máximo de 49,000.

Existe una remedio para combatir la influenza: la vacuna es una forma segura de protegerse contra esta enfermedad y sus compli-caciones.

El CDC recomienda que toda persona mayor de seis meses se vacune contra la influenza para estar protegido cuando llegue la temporada. Puede obtener la vacuna con su médico o farmacéutico, en clínicas locales y establecimientos comerciales con dis-pensarios.

Cada año, se actualizan las vacunas en base a un control mundial para escoger tres virus que investigaciones señalan serán los que causen enfermedad generalizada. Este año, la vacuna protegerá contra un virus H3N2, un virus de influenza tipo B y el virus H1N1 del 2009, que ocasionó muchas complicaciones la temporada pasada.

La Doctora Anne Schuchat, Directora General Adjunta de los Servicios de Salud Pública de los Estados Unidos y del Centro Nacional de Inmunización y Enfermedades Respiratorias del CDC, explicó: “todos los años se siguen rigurosos procesos de seguridad para las vacunas contra la influenza. Antes de aprobar las vacunas, se someten a pruebas metódicas y se comprueba la pureza y la potencia de cada lote”.

Los efectos secundarios comunes de la vacuna son irritación o sensibilidad en el lugar de la inyección, fiebre y dolores. Algunas personas que se han administrado la vacuna con el atomizador (spray) nasal experimentaron secreción nasal, tos o congestión nasal. Ni la vacuna inyectable ni el atomizador nasal pueden transmitir la influenza.

Schuchat añadió: “las vacunas son medicinas y tomar medicina puede suponer riesgo. Con la vacuna contra la gripe, el riesgo es pequeño. Si se enferma de influenza, los riesgos son mucho más grandes”.

Para más información hable con su médico o visite www.cdc.gov o llame al 1-800-CDC-INFO (1-800-232-4636). EC

Información cortesía de Metro Editorial Services

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