Algunas personas infectadas con hepatitis B no presentan ningún síntoma, mientras que otras podrían padecer dolores musculares, fatiga, pérdida de apetito, náusea, orina de color oscuro, heces de color claro, tonalidad amarilla de la piel y en el blanco de los ojos. Si usted presente alguno de estos síntomas, acuda al médico de inmediato.

Formas de contagio y prevención
Esta infección suele contraerse por contacto directo con los fluidos corporales –como la sangre, el semen o los líquidos vaginales– de una persona infectada, siendo la causa más común el tener relaciones sexuales con una persona infectada. Los bebés de madres infectadas con HBV pueden contagiarse antes o durante el parto. Otra forma de contagio es a través de agujas infectadas que se utilizan para hacer tatuajes o para inyectarse drogas.
Quienes presentan un alto riesgo de contagio son:
• Las personas que viven junto a alguien infectado.
• Las que tienen relaciones sexuales con más de una persona.
• Las que trabajan en un lugar donde es común el contacto con sangre humana, por ejemplo un laboratorio médico o un hospital.
• Las que reciben una transfusión sanguínea.
Los que están dentro de alguna de estas categorías deberían hablar con su médico y hacerse una prueba de detección. Si los resultados son positivos, evite donar sangre o inscribirse en la lista de donantes de órganos, y no comparta cepillos de dientes o navajas de afeitar o cualquier otro objeto que pudiera estar en contacto con sangre.
En la mayoría de los adultos la infección puede desaparecer por sí sola al cabo de pocas semanas. Una vez que la infección ceda, la mayoría de quienes la padecieron serán inmunes a un posible rebrote de la enfermedad. Sin embargo, un número estimado entre 800,000 y 1.4 millones de personas en Estados Unidos nunca podrán eliminar la infección, lo que los pone en riesgo de contraer cirrosis, y deficiencia o cáncer del hígado.
Si bien no existe cura conocida para la hepatitis B, hay una vacuna que puede ayudar a prevenirla. Las mujeres embarazadas que estén en riesgo de contagio o que hayan sido diagnosticadas con la enfermedad; los bebés y los adolescentes que no han sido vacunados, y los adultos en alto riesgo deberían vacunarse contra la HBV.
La hepatitis B crónica puede tratarse con medicamentos. Si una persona o su pareja tiene HBV, se les recomienda el uso de preservativos cada vez que tengan relaciones sexuales, así como evitar el sexo anal u oral.

Información cortesía de The American College of Obstetricians and gynecologists, www.acog.org

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