El mes del color rosa ha comenzado, señal de que la lucha contra el cáncer de seno está en pleno vigor.  Se han encargado de recordarlo estos días algunos vuelos de American Airlines (ocho en total), decorados con un gran lazo rosa como parte de un esfuerzo para recaudar fondos —en un millón de dólares está la meta este año— y concienciar a los viajeros y al mundo de lo importante que es hacerse chequeos regulares en los senos para evitar las, en ocasiones, fatídicas consecuencias.
 
La iniciativa, presentada el miércoles en el aeropuerto internacional de Los Angeles (LAX) es un acuerdo con la fundación Susan G. Komen de lucha contra el cáncer, que lleva ya dos años celebrando la “jornada rosada rotatoria” (Rolling Pink-out) en aeropuertos de todo el país.
 
De esta forma, los empleados de American Airlines lucirán el rosa como color oficial y decorarán los mostradores con globos y emblemas de la lucha contra el cáncer hasta el próximo día 15 de octubre, en un intento de lograr que se reduzca el número de casos mortales por dicha enfermedad.
 
La gente puede donar durante estos días en los aeropuertos para ayudar a investigar las causas del aumento del cáncer en general, algo que para Shandra Fitzpatrick, tres veces superviviente de cáncer, es fundamental. “Es muy importante para otras mujeres que sepan que se puede sobrevivir a esto contándoles mi historia”, asegura esta empleada de American Airlines, con una antigüedad de 25 años en la compañía.
 

American Airlines lidera el esfuerzo contra el cáncer de senoFitzpatrick fue diagnosticada con cáncer en un seno en 1991 para después encontrar otro bulto en el mismo seno diez años después. Eso obligó a extirparlo y a reconstruirlo, y tres meses más tarde le encontraron más cáncer en el pecho. “Todo cambió para mí, me hice consciente de mi nutrición. Abandoné los fritos por fruta y vegetales y me volví una persona muy consciente de lo que me metía en mi cuerpo, además de hacer mucho más ejercicio”.
 
También Irma Jeanette Lawrence, empleada de American Airlines, pasó por la misma experiencia traumática hace dos años, ya en fase dos de la enfermedad. Tuvo que pasar por quimioterapia y una intervención quirúrgica, además de 36 rondas de radioterapia. Pese a todo, esta inmigrante guatemalteca se siente bendecida por el apoyo de la familia.
 
“Le doy gracias a Dios por cada día que vivo, ya de vuelta a lo normal”, que es ser manager de atención al pasajero. Desde esa posición, se siente orgullosa de una compañía que es capaz de donar un millón de dólares para la causa. “Es fabuloso que ayuden a otras mujeres”, asegura.
 
Con este, ya son 26 años los que American Airlines y la Susan G. Komen Foundation llevan trabajando contra un mal que afecta a una de cada siete mujeres en Estados Unidos, una epidemia moderna que esperan frenar con más fondos y conciencia.    
 

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