Según datos de la Organización Mundial de la Salud (OMS), el Streptococcus pneumoniae, mejor conocido como neumococo, es la principal causa de muerte prevenible en niños de cinco años, pues se estima que al año perecen 1.6 millones de infantes en el mundo.

Aunque la mayoría de las personas sólo es portadora de esta bacteria, existen grupos en riesgo de contraer las enfermedades producidas por este patógeno. Entre ellos figuran los niños menores de cinco años, enfermos de SIDA, diabetes y cáncer, fumadores; además de aquellos que no tienen bazo y los ancianos.

La bacteria se contagia a través de las gotas de saliva al toser, estornudar o incluso hablar, y por contacto directo cuando no hay una higiene constante y adecuada de las manos. Puede extenderse rápidamente, sobre todo en lugares donde hay muchos niños, como es el caso de las guarderías.

Asimismo, los expertos especifican que hasta ahora se han identificado 90 serotipos o variedades de este organismo culpables de infecciones invasivas y no invasivas. Las primeras, son aquellas en que el neumococo entra al torrente sanguíneo y provoca padecimientos como la meningitis (inflamación de las membranas que protegen el cerebro y médula espinal) y la sepsis (alteración en la función de uno o más órganos). En el caso de las no invasivas, el patógeno sólo llega al tejido y ocasiona enfermedades como bronquitis, neumonía y otitis media aguda.

Tratamiento y prevención
Para combatir las infecciones por neumococo se utilizan los antibióticos. Sin embargo, el uso indiscriminado de estos medica-mentos podría generar mayor resistencia en las cepas de esta bacteria. Esto hace que el mejor método de prevención sea la vacuna. Actualmente, existe la vacuna antineumocócica de polisacáridos (PPSV), la cual protege contra 23 tipos de bacterias neumocócicas, incluyendo las que pueden provocan una enfermedad grave. Pero el mejor consejo se lo puede dar su médico.

Para prevenir las infecciones, enseñe a sus niñs a lavarse las manos regularmente con agua y jabón. Esto ayuda a evitar la disemi-nación de la infección y evite el polvo, el humo del tabaco y otras sustancias que pueden interferir con la respiración y que hacen a los niños más propensos a enfermarse.

Para mayor información comuníquese con los Centros para el Control y Prevención de Enfermedades (CDC). Llame al 1-800-232-4636 o visite www.cdc.gov/vaccines

Contenido cortesía de Pulso Global News

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