Un estudio reciente respaldado por los Institutos Nacionales de Salud (NIH, por sus siglas en inglés), indica que los pequeños con asma mejoran notablemente sus síntomas al compartir tiempo con su familia a la hora de la comida.

Barbara Feise, investigadora de la Universidad de Illinois y quien se encargó de realizar el estudio, ofreció las siguientes sugerencias: “A la hora de sentarse a comer en familia, apague la televisión y el teléfono celular y preste atención no solo a los síntomas del niño, sino también a los acontecimientos de su vida diaria”.

El asma es una enfermedad crónica que hace que las vías respiratorias se vuelvan muy sensibles y se hinchen, impidiendo el paso del aire de forma normal.

Debido a que los niños tienen las vías respiratorias más pequeñas que los adultos, el problema del asma es más grave en ellos y se reconocen los síntomas cuando éstos respiran con un silbido, tos y rigidez torácica.

En Estados Unidos, casi 9 millones de niños tienen asma, condición que puede ser desencadenada por factores como el polen, el pelo de las mascotas, el humo del cigarrillo, el aire frío y la gripe.
Para contrarrestar los efectos, se utilizan dos tipos de tratamientos: las medicinas para el alivio rápido y para detener los ataques asmáticos, y las medicinas para controlas la enfermedad a largo plazo.

La especialista que llevó a cabo el estudio confirmó que las familias que tienen un niño con asma y que acostumbran comer juntos, ocasiona que el pequeño se mantenga al día con la rutina de tomar sus medicamentos y que tenga una mejor función pulmonar. Una buena noticia por partida doble. EC

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