Pablo Scarpellini. Los Angeles | 9 de noviembre de 2012

Juan Cortés está apoyado en un mural de uno de los colegios electorales del Este de Los Angeles, esperando a que su mujer termine de votar. Aunque él no puede ejercer ese derecho, habla de política a borbotones en cuanto surge la pregunta. “Anoche tuve un agarre bueno con mis hijos”, cuenta con su marcado acento mexicano. “Todos quieren votar a Obama y no lo entiendo. Hay que sacudirse de encima eso de que los republicanos no ayudan a los hispanos. A mí me gusta Romney”.

Es un discurso raro de escuchar en boca de un inmigrante latino, y más en Los Angeles, una ciudad volcada por tradición con la ideología demócrata y que ayer hizo lo propio al dar un espaldarazo al presidente Barack Obama. Los hijos y el nieto de Cortés, que votaba por primera vez —“A Obama, por supuesto”— contribuyeron a redondear unos números históricos entre la principal minoría del país.

De acuerdo a encuestas a pie de urna difundidas por la cadena CNN, Obama se hizo con el 72 por ciento del voto latino a nivel nacional, recortando incluso las distancias en feudos tradicionalmente republicanos como en la comunidad cubana del sur de Florida.

Otras encuestas como la de Impremedia situaron el porcentaje de votos de los hispanos en favor de Obama en el 75 por ciento, unos números que dejaron muy clara la enorme desconexión entre el partido republicano y la comunidad con mayor capacidad de crecimiento y expansión en Estados Unidos.

“Los republicanos van a tener que tener una conversación muy seria consigo mismos”, dice Eliseo Medina, activista de la reforma migratoria. “Necesitan reparar su relación con la comunidad. Se pueden despedir de nosotros si no aciertan con los latinos”.

“El partido republicano falló en no competir por nuestro voto y pagaron un precio bastante caro”, indica Janet Murquía, presidenta del Consejo Nacional de La Raza.
Romney tampoco tuvo suerte con la minoría afroamericana, que le dio la espalda de forma contundente. Los jóvenes también se inclinaron por Obama, según las encuestas de la CNN, y las mujeres, motivo de alarma entre un partido republicano cada vez más alejado del panorama cambiante que reina en Estados Unidos. EC

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