Renán Almendárez Coello habla de sus más de 25 años detrás del micrófono, sus logros, sus tropiezos y su incansable labor altruista

El nombre del “El Cucuy de la Mañana” se ha convertido en el sello de garantía del popular locutor de radio Renán Almendárez Coello, quien lleva más de 25 años entreteniendo, informando y ayudando a la comunidad hispana. Actualmente, “El Cucuy” y su inconfundible sentido del humor anima las mañanas de la W Radio 690 AM.

Renán es un locutor con estrella dicho literalmente porque resulta que el próximo 18 de noviembre, día de su cumpleaños, recibirá su estrella en el Paseo de la Fama de Hollywood.

Con todo y eso sigue ayudando a los más necesitados a través de su fundación manteniendo, por ejemplo, albergues para niños pobres en varios países. También sigue haciéndose presente cada vez que lo necesiten para abrazar causas nobles, como por ejemplo los radiotones que ha realizado para ayudar a los niños con cáncer del Children’s Hospital Los Angeles y a los damnificados del huracán Katrina, en Nueva Orleans.

¿Ha cambiado su estilo en esta nueva emisora de radio? “El Cucuy” es una institución, una marca, una empresa, un personaje que la gente conoce, quiere y respeta.

Después de tanto éxito, ¿se le ha subido la fama a la cabeza? No, para nada. Creo que es por el hecho de venir de familia humilde. Nunca hay que perder ese piso bonito con el que naciste.

¿Esos orígenes humildes le han ayudado a conectar con la gente? Eso es lo que dicen y puede ser porque es pura sinceridad. Aunque para mantenerse hay que tener otras cosas, como la suerte y la constancia.

¿Ha tenido miedo a que se le apagara la risa? No, uno solo se apaga, le da vuelta al interruptor. La última línea de la historia de tu vida la escribes tú mismo. No quiero que se me apague la risa nunca.

¿Fue la risa lo que le ayudó a salir del divorcio y las drogas? Sí, pero es bueno llorar, son emociones buenas y si no lo hacemos es por orgullo, que es muy perjudicial. EC

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