El Congresista demócrata Luis Gutiérrez, adelantó algunos puntos sobre la reforma migratoria que presentará la Cámara de Representantes

José F. Sánchez. Los Angeles | 26 de julio de 2013

La aprobación de una muy esperada Reforma Migratoria está en manos de la Cámara de Representantes. Las voces a favor son cada vez más fuertes, esto conforme llega el momento en que la Cámara Baja emita un voto respecto a una propuesta de ley que ya ha sido aprobada en el Senado.

En Nueva Orleans se llevó a cabo la Conferencia Anual del Consejo Nacional de La Raza (NCLR) y de acuerdo a un sondeo realizado entre los 1,000 participantes del evento, casi el 95 por ciento de los encuestados señaló como muy importante la aprobación de esta ley de inmigración. “Sencillamente, pasar una Reforma Migratoria este año es para el mejor interés de nuestro país. Esta legislación será una ayuda tremenda a nuestra economía en recuperación y traerá una estabilidad a nuestras comunidades y a la fuerza laboral del país”, dijo Janet Murguía, Presidenta del NCLR.

También se pronunció al respecto el ex presidente George W. Bush durante una conferencia en Dallas, Texas. El ex primer mandatario resaltó la importancia de los inmigrantes sobre la economía estadounidense. “Ellos (los inmigrantes) vienen con nuevas habilidades y nuevas ideas, y llenan un importante hueco en el mercado laboral de nuestro país”, enfatizó Bush, quien añadió que Estados Unidos es un país de inmigrantes, que ellos han ayudado a construir el país y que pueden ayudar a construir también un futuro dinámico.

En septiembre se espera que la Cámara de Representantes presente su propia versión de la Reforma Migratoria. Sobre ella, el Congresista demócrata de Illinois, Luis Gutiérrez, dijo a Efe que será “más amplia y generosa” en lo que respecta a la reunificación familiar. Además, Gutiérrez señaló que será muy parecida a la que aprobó el Senado, que incluirá un camino a la legalización, a tener papeles y poder obtener una licencia de manejo.

Pero hay otras voces que dicen que la resistencia de los más conservadores apuntan a suavizar su postura con los indocumentados que llegaron a este país siendo niños –los soñadores–, abriéndoles la puerta a la ciudadanía, pero que no harán lo mismo con sus padres.

El mes de agosto será clave para aumentar la presión hacia los legisladores que se siguen oponiendo a legalizar a millones de indocumentados. No hay que bajar la guardia. EC

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