El Tri quedó ubicado en el grupo del que todos querían evitar, Brasil, aunque el resto del pelotón resultó menos intimidante

Pepe Penales. Los Angeles | 6 de Diciembre 2013

La cara del “Piojo” Herrera se transformó en una mueca de molestia y resignación cuando Favio Cannavaro sacó la pelotita con el nombre de México para ubicarlo en el grupo A, donde el anfitrión quedó como cabeza de serie.

Así comenzó el sorteo para una selección azteca que poco a poco recuperó la calma al conocer al resto de sus rivales en la primera ronda: Croacia y Camerún.

La ruta del Tri rumbo a los octavos de final será espinosa, dura, complicada. Pero muchos coinciden en que puede colarse al menos como segundo de grupo. Croatas y Cameruneses se mueven en un nivel similar al mexicano. Digamos que son como de media tabla. La ventaja, si es que hay alguna, es que México ha pasado la primera ronda en los últimos cinco mundiales.

Los verdes sostendrán seis partidos de preparación antes de viajar a Brasil. La despedida será el 5 de junio. Ocho días después será la hora de la verdad cuando les toque enfrentar ya en el Mundial, a los “Leones Indomables” en el estadio Das Dunas de Natal. El 16 se ven las caras con el pentacampeón, con todo en contra. Un Brasil que no quiere quedarse con las ganas de levantar la copa en casa. El Tri cierra con Croacia el 17 en Recife. Partido clave porque tal vez allí defina México su pase a la siguiente ronda.

El camino se hace más angosto, más incierto, más cuesta arriba. Si logra superar la serie de grupos, el Tri tendrá que chocar contra otra pared más sólida. Del grupo B saldría el próximo rival. Todos apuestan a que los clasificados serán España u Holanda, dos súper potencias. Allí se podría acabar el sueño de jugar el quinto partido, el inalcanzable, el utópico, el esquivo.

La sede del tricolor será en Santos, ciudad al sur de Río de Janeiro. Un viaje largo para jugar sus tres primeros duelos, todos en la región del norte. Puede ser una desventaja.

La suerte está echada. Brasil espera a México con los brazos abiertos, pero no se tentará el corazón para mancillar el orgullo azteca. Estará en casa, con su gente, con su historia. Es su Mundial y querrá ganarlo a toda costa.

Veremos si con la nueva cara que el “Piojo” le dio al Tri se puede ver a un equipo encarador, irreverente y competitivo contra los mejores del mundo.

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