Urge una limpia en el equipo tapatío, que cada vez está más cerca de las llamas del descenso

Pepe Penales. Los Angeles | 25 de octubre de 2013

Vive su propio Halloween, su propio Día de Muertos. Chivas huele a azufre, a agonía, a muerto. Lucha, intenta, pero no le alcanza. Un solo triunfo en trece partidos es un cuento de terror que no quiere terminar. Juan Carlos Ortega sufre al no encontrar la fórmula para acabar con el suplicio rojiblanco. Gesticula, maldice, grita, arenga, sin resultados.

El dueño del equipo ya no sabe a quién vestir de chiva. Se llenó de delanteros pero no pasó nada. Fiel a su costumbre, Vergara seguirá haciendo cambios para rescatar a las Chivas del sepulcro.

De acuerdo al defensa Héctor Reynoso y debido al pésimo momento que vive el Rebaño, por méritos nadie se merece estar en el equipo. Hay unos que merecen otra oportunidad. El joven Fierro deja el corazón y las piernas en la cancha; hay que dejarlo. Aldo de Nigris acaba de llegar y responde con profesionalismo. Rafaél Márquez Lugo es el que las mete arriba.

Suenan los rumores sobre los señalados para decir adiós. Ortega apunta para dejar el timón. Miguel Sabah será otro de ellos; no juega y se muestra incómodo en la institución. Marco Fabián no termina de consolidarse y sigue de fiestero; sería otro de los exiliados. Néstor Vidrio no dio el ancho; ¡pa’ fuera!

Muchos coinciden en que la limpia debe ser casi total. Desde la portería hasta el mediocampo. Suenan las campanas de emergencia. El descenso ronda el Omnilife. Es hora de cortar de raíz los males del equipo.
Vergara ya sentenció. Advirtió que se tomarán decisiones fuertes y que pondrá todos los recursos necesarios para salir de la crisis. Otra vez a abrir la billetera. Pero esta vez no debe dar rienda suelta a sus impulsos, sino analizar concienzudamente junto con el cuerpo técnico, qué tipo de jugadores hacen falta y dónde los van a encontrar.

Chivas está en fase terminal. Hay que revivirlo. Jalisco no quiere quedarse sin equipos en primera división. Además, el Rebaño ‘Sangrado’ es historia, es leyenda, es grande. Sin su presencia la liga no sería la misma, pero si no se apuran, ¡Kaput!

Mientras, lo que queda de temporada no hay de otra mas que esperar, cerrar de forma digna, curar las heridas, reagruparse y preparar la nueva estrategia, con otro pelotón, claro está. EC

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