El lateral izquierdo del equipo Toluca se subió al barco mundialista de último momento tras la salida por lesión del “Negrito” Medina

Nada está escrito en esta vida. Cuando las cosas se dan por sentadas puede ocurrir inesperado. Algo así le pasó a Juan Carlos “Negrito” Medina, uno de los elegidos por Miguel Herrera para viajar con el equipo nacional a disputar el Mundial de Brasil.

Una lesión en el tobillo. Una molestia que fue creciendo. Una muestra de honestidad y valor. Dejar a un lado el Mundial para dejarle su lugar a otro. “Estaba al 60 por ciento de mi capacidad”, comentó el afectado al diario mexicano Esto.

Había que llamar a un relevo. Miguel Angel Ponce estaba de camino a Sacramento, su ciudad natal, para tomarse unas vacaciones, pero raudo y veloz acudió al llamado del “Piojo” Herrera. Un sueño hecho realidad para el jugador que hace poco había sido rasurado de la lista preliminar pese a que era uno de los elegidos por varios expertos y aficionados.

Ponce ha ido cumpliendo varios sueños. Sobre este último, dijo que nunca perdió la fe. Formado con los colores rojiblancos de las Chivas desde la tercera división, el ahora jugador del Toluca ha sido requerido para vestir la verde en varias ocasiones.

Pero esto es diferente. Es la Copa del Mundo. Si juega en uno de los partidos habrá valido la pena. Va a estar ‘cañón’ ganarse la titularidad. Por la banda izquierda será dura la competencia con Layún y Andrés Guardado. Pero ya dio el primer paso. Ahora le toca trabajar, creérsela de que irá al Mundial, de que no es un sueño. Convencer a otros y a él mismo de que su presencia está justificada.

No tuvo tiempo de pasar tiempo con la familia, de salir de la rutina de las concentraciones, de comer a sus anchas. No importa, nada se compara con ser parte de un selecto grupo que va representando a toda una nación. Es un sueño ponerse la verde. Es un sueño jugar en un Mundial. Ponce ya hizo realidad el primero y el otro, ya viene en camino. EC

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