Denver y Seattle tomaron caminos diferentes para llegar a la final de la NFL, donde se verá cuál estilo es el que se impone

Alitas de pollo, pizza, costillitas y mucha cerveza. El ambiente se calienta conforme se acerca el súper domingo. Claro, si el partido del Súper Tazón lo ve en casita. Los que se estarán congelando serán los jugadores y los que ocuparán las butacas del estadio MetLife. Pronóstico del día del partido: cero grados. El escenario no es techado. Puede haber nieve. Ideal para osos polares y pingüinos.

Hablemos de los contendientes. La mejor defensiva (Seattle) contra la mejor ofensiva (Denver). Los dos llegaron con la mejor marca de la liga en temporada regular, 13-3. Uno embistiendo como un potro desbocado haciendo puntos a granel y el otro como un auténtico refugio antibombas difícil de penetrar.

Dicen que las defensivas son las que ganan campeonatos y los Halcones Marinos son temibles cuando de detener al rival se trata. Muerden, acechan y provocan muchos balones perdidos poniendo en bandeja de plata el ovoide para que su ofensiva entre en acción. Enfrente está una máquina de anotar touchdowns. Los Broncos tienen un ataque temible, poderoso, incisivo.

Hay otra diferencia muy marcada. Denver tiene a varios elementos con más de diez temporadas repartiendo costalazos. Su rival apenas tiene uno. Juventud contra experiencia. El duelo de contrastes se intensifica al analizar a los pasadores. Peyton Manning es 12 años mayor que Russell Wilson, es 6.3 pulgadas más alto, tiene 16 temporadas a cuestas y un anillo de súper tazón en la mano. El mariscal de los Broncos dispara a la vieja usanza, sin salirse de su bolsa de protección. Su brazo derecho es como una escopeta recargable con mira telescópica.

Wilson es juventud y piernas para correr lejos de los defensivos. Rara vez se queda quieto dentro de la muralla de su línea ofensiva, esto le permite correr cuando no encuentra a sus receptores. Después de “La Bestia” Marshawn Linch, es el que se encarga de ganar yardas por tierra.

Peyton y Wilson son como el agua y el aceite, como la luna y el sol. Sin embargo, cuando se quitan el uniforme comparten una misma fe. Son dos devotos cristianos que luchan para ganar almas, además de partidos. ¿A quién se le concederá la petición de ganar el Súper Tazón? EC

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