Todo era fiesta alrededor del Staples Center la tarde del 18 de septiembre. Todavía con la euforia de los festejos por el Bicentenario de la Independencia de México, miles de aficionados al boxeo –en su mayoría inmigrantes mexicanos– colmaron el inmueble de la calle Figueroa para ver en vivo a uno de los que están llamados a ser el nuevo ídolo de los tinglados, Saúl “El Canelo” Alvarez, un carismático pelirrojo que hacía su tercera aparición en tierras norteamericanas.

Se palpaba en el ambiente que iba a ser una velada espectacular. Por todos lados llegaba gente, de prensa, invitados especiales, chicas despampanantes, todos con la intención de no perderse un evento de este calibre.

También estaban varias leyendas del boxeo como Angel “Mantequilla” Nápoles, Carlos “Cañas” Zárate, José “Pipino” Cuevas, Oscar de la Hoya y Humberto “Chiquita” González, víctimas de los interminables saludos y siempre con la sonrisa puesta para tomarse la foto del recuerdo.

La gente de HBO transmitió la última parte de la velada a través del pago por evento, sabedores de que el combate del “Canelo” les iba a redituar lo suficiente para sacar adelante lo invertido. Y no se equivocaron. Al menos en el Staples la mayoría fue a ver a este veinteañero oriundo de Guadalajara.

Hombre de campo, amante de los caballos y un atleta nato, Alvarez conoce su oficio y lo demostró al demoler al veterano argentino Carlos “Tata” Baldomir en el sexto asalto con un brutal cruzado de izquierda, que prácticamente mandó al retiro al santafesino.

Cada golpe del “Canelo” era seguido por gritos de satisfacción de un público sediento de seguir viendo fuegos artificiales, luego de que en los combates anteriores explotaran los puños de Daniel Ponce de León y Víctor Ortíz.

El experimentado argentino intentó hacer su trabajo, pero su lentitud y su deseo de ir al frente le costaron caro cuando en un intercambio en medio del ring fue conectado por el poder del tapatío, decretándose el final del combate ante la ruidosa celebración del respetable.

De la Hoya ya le extendió el contrato al “Canelo” y si llegan las peleas de altos kilates contra lo mejor de las 147 libras, el pelirrojo está puesto para ser el nuevo ídolo del boxeo mexicano.

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