El delantero de Tigres, Alan Pulido, se ha convertido en el diamante del cuadro norteño, pero en Europa buscan pulirlo más para que adquiera más brillo

Ricardo Ferreti lo sentenció a la banca en detrimento del “Tito” Villa, pero era cuestión de tiempo para que el delantero de Ciudad Victoria se quedara como el referente en el ataque de los Tigres de la UNL. Alguna vez “El Tuca” dijo que Pulido no estaba listo. Estaba equivocado. Alan Pulido ha demostrado ser un ariete completo que se abre camino en busca de un lugar en la selección que va rumbo al Mundial de Brasil.

El hijo del que fuera arquero de los Correcaminos en la década de los ochenta encontró su senda. Hacer goles es lo suyo, pero no es el clásico nueve clavado que solo está para meter la de gajos a la red. Se sabe mover con velocidad y seguridad para asistir y definir. Ya de cara al arco es implacable.

Desde su valioso transitar con la Selección Olímpica dio muestras de lo que era capaz de hacer. Lástima que a la hora de hacer el viaje a Londres lo sustituyeran de último momento. Ya ha probado las mieles de ponerse la verde y no le quedó grande, pero hace falta más. Alan lo sabe y por eso tendrá que definir su futuro y tener un contrato firmado si quiere aspirar a un lugar en el Tri mundialista.

Tigres lo tiene, pero pronto el contrato se vence y la gente encargada de los destinos del joven delantero ya ven otros horizontes. El Parma italiano ya levantó la mano. El equipo de Roberto Donadoni se ubica en los primeros lugares del calccio. Pulido tiene 23 años. No es muy pronto para buscar destacar en otro fútbol. Italia suena como una propuesta interesante.

La presión para Pulido radica en la posibilidad de jugar el Mundial. Para que esto suceda tendrá que decidirse pronto, o se queda con los felinos con la esperanza de jugar en Brasil 2014 y subir sus bonos o hace las maletas rumbo al Viejo Continente. EC

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