Los ticos están encuadrados junto a tres campeones del mundo en el Grupo D

Costa Rica es uno de esos conjuntos que siempre resultan la sorpresa agradable de los mundiales. Ya el hecho de colarse entre los 32 mejores del mundo es un gran logro para un país de pocos habitantes y con una modesta liga nacional, y el de Brasil, será el cuarto, nada menos. El problema es que les ha tocado un grupo muy complicado, donde la sola idea de meterse entre los dos primeros resulta una hazaña en sí.

Los ticos se medirán a Italia, Inglaterra y Uruguay, tres campeones del mundo que deberán apretar a tope para poder estar en los octavos de final. Su plan es a costa de los puntos de su enfrentamiento con los centroamericanos, aunque los de Jorge Luis Pinto no llegan a Brasil con la intención de ser la cenicienta del grupo, ni mucho menos.

Además de la dificultad del grupo, los costarricenses llegan con la baja de Bryan Oviedo. El defensa del Everton fracturó la tibia y el peroné el pasado mes de enero en un partido de la FA Cup.

Donde el técnico no tiene problemas es en la portería. Keylor Navas, el cancerbero del Levante, permitirá paliar a Costa Rica su condición de ‘cenicienta’ ante los gigantes con los que le ha tocado compartir grupo.

Arriba, también tienen cierto potencial los ‘ticos’ gracias a los goles de Álvaro Saborío, delantero del Real Salt Lake, de la Liga estadounidense, los de Joel Campbell, que acude tras un exitoso curso en Olympiacos, habiendo maravillado a su país por aquel gol que anotó al Manchester United en la ‘Champions League’, o de Bryan Ruiz, del PSV.

Su camino hacia Brasil no fue nada tortuoso. Fueron segundos en el grupo inicial centroamericano (Concacaf), sólo superados por México, y accedieron sin problemas al Hexagonal final, ronda donde se reparten tres billetes y una plaza de promoción. Costa Rica finalizó segunda, por detrás de Estados Unidos, y obtuvo triunfos de prestigio al mandar a México a la repesca en octubre de 2013 tras ganarle en San José (2-1). EC

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