Quienes poseen la virtud de la autoconfianza se distinguen por su optimismo y por la pasión a la hora de emprender un empeño

Cuenta Charles Chaplin que siendo apenas un adolescente, aún cuando estaba en el orfanato y recorría las calles buscando que comer, ya se consideraba el actor más grande del mundo. Su historia nos deja una sentencia irrefutable: “Sin la absoluta confianza en sí mismo, uno está destinado al fracaso”. Dios quiere que tengamos planes grandes.

Quienes poseen la virtud de la autoconfianza se distinguen por su optimismo y por la pasión a la hora de emprender un empeño. No temen cometer errores porque obran con la certeza de poder rectificarlos a tiempo.

Cuando se confía en sí mismo, se vive con la convicción de que todos los esfuerzos en pos de un sueño son posibles y valen la pena.

Muchas veces tenemos que enfrentar cambios que nos obligan a desprendernos de patrones que han marcado nuestra existencia: patrones familiares, sociales, geográficos y hasta filosóficos. Solo aceptando el cambio crecemos.

A la hora de enfrentar esos cambios, imprescindibles para nuestro mejoramiento como seres humanos, tenemos que echar garra a cierta dosis de valentía, pero sucede que la valentía no encuentra terreno de cultivo dentro de un ser vacilante, todo lo contrario. El valor es sobreponerse al temor, no su ausencia como muchos piensan. Los líderes también temen pero vencen los temores y actúan ante ellos, no se inmovilizan por el miedo.

Confiar en sí mismo no quiere decir que alguna vez no dudemos, quiere decir que estamos dispuestos a despejar todas las dudas que aparezcan en el camino, que estamos preparados para aprender de ellas y que nunca nos dejaremos arrastrar por sus malas influencias.

Una persona con seguridad en sí misma y en su visión, no titubea a la hora de tomar una decisión, es responsable de sus acciones, enfrenta los obstáculos con coraje y mantiene su alma en paz porque obra siempre con la mejor voluntad y talento. No necesita de artimañas para llegar a la cúspide. Su faena, aunque asume un interés individual, traspasa sus límites e influye de manera positiva en sus semejantes. Todos somos líderes porque liderazgo es influencia.

Quien confía en sí, lleva consigo los rasgos de un verdadero líder, tiene la etiqueta de vencedor, está listo para las mayores conquistas. ¡Siempre confía en ti! EC

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