Tres reflexiones que te pueden ayudar a sentir mejor y salir adelante a pesar del dolor, el enojo y la frustración.

Becky Krinsky

Qué horrible es la sensación de ser despedido y perder el trabajo. Son tantos los factores que implican perder el empleo que te pueden impedir ver que detrás podría haber una buena razón, quizá una mejor oportunidad en un lugar diferente.

Por más de que uno quisiera controlar todo lo que sucede, esto es imposible. La realidad nos enseña que somos simplemente humanos. Lo poco que podemos controlar son nuestros pensamientos y nuestras acciones, nunca sus consecuencias.

Es por esto que, entre mejor actitud se tenga frente a las situaciones difíciles y caóticas, más fácil será encontrar paz y equilibro personal y sobre todo, poder encontrar la fortaleza para tomar el camino o la solución más prudente.

Las emociones como el enojo, la frustración y el dolor son sentimientos legítimos que surgen a raíz de una pérdida o cualquier situación inoportuna. Si se trata de evadir este sentir, lo único que se podría ganar sería aumentar el dolor, la depresión o la desesperación, provocando una pérdida mayor.

Estas tres reflexiones te pueden ayudar a sentir mejor y salir adelante:

1. Uno siempre tiene que elegir vivir, ser positivo y buscar una mejor alternativa. En momentos de adversidad se puede elegir vivir, crecer y fortalecer los valores o bien se puede optar por hundirse, deprimirse y dejarse caer. Desafortunadamente para algunos, esta última no es opción. Si uno está vivo tiene que luchar por la vida hasta el último momento; uno no sabe por qué suceden las cosas.

2. Los momentos de crisis obligan a cambiar. Es imposible tener una vida sin dolor, problemas o preocupaciones; por lo tanto, es necesario tener la capacidad para poderse adaptar. Los cambios son inevitables y muchas veces necesarios. Aceptar la realidad diluye la impotencia que produce el dolor.

3. Todo aquel que sobrevive a una crisis, aprende de ella, fortalece su alma y mejora su conexión con el universo y con Dios. Las situaciones difíciles y las pruebas de la vida dejan una sensibilidad más profunda, creando confianza y enseñan a tener una perspectiva más amplia. Poder aceptar el dolor y la adversidad con una actitud positiva ayuda a sobrellevar el sufrimiento y enriquece la vida, convirtiéndose en un ser más tolerante, más sabio y más fuerte. EC

Información cortesía de recetasparalavida.com

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