Cada vez más comerciantes y productores están reduciendo voluntariamente los niveles de grasas trans en muchos de los productos y alimentos que venden

José F. Sánchez. Los Angeles | 18 Noviembre 2013

La mayoría de grasas trans provienen de alimentos procesados que han sido preparados con aceites parcialmente hidrogenados, esto con el fin de incrementar su durabilidad y para darles un mejor sabor y textura.

Suena bien, pero en realidad se ha descubierto que estas grasas son dañinas para la salud, principalmente porque aumentan el nivel de colesterol “malo” y los triglicéridos, lo que a su vez ha sido la causa de un elevado número de casos de enfermedades del corazón y un riesgo mayor de padecer cardiopatías coronarias.

Recientemente, la Administración de Alimentos y Medicamentos (FDA) de los Estados Unidos anunció una resolución preliminar de que los aceites parcialmente hidrogenados (PHO), ya no sean ‘generalmente considerados seguros’.

“Aunque el consumo de grasas trans artificiales potencialmente perjudiciales ha disminuido en las dos últimas décadas en los Estados Unidos, la ingesta actual sigue siendo un problema importante de salud pública”, comentó la Dra. Margaret A. Hamburg, comisionada de la FDA. “Una mayor reducción de la cantidad de grasas trans en la dieta de los estadounidenses podría prevenir 20,000 ataques al corazón y 7,000 muertes adicionales por enfermedades del corazón al año”, dijo la especialista.

Ha habido avances para eliminar estos conservantes. En los últimos años, muchos comerciantes y productores de alimentos han reducido voluntariamente los niveles de grasas trans de muchos de los alimentos y productos que venden. Las grasas trans pueden encontrarse en algunos alimentos procesados, tales como ciertos postres, palomitas de maíz para microondas, pizzas congeladas, margarinas y sustitutos de crema para el café. Un gran número de comerciantes y productores ya han demostrado que muchos de estos productos pueden producirse sin usar grasas trans.

El Instituto de Medicina (IOM) también se pronunció sobre este asunto diciendo que las grasas trans no ofrecen ningún beneficio a la salud y recomendando reducir lo más posible su consumo y optar mejor por alternativas más nutritivas.

Si la FDA hace definitiva la resolución preliminar tendrá la facultad para ordenar que las grasas trans no podrán utilizarse en los alimentos a menos que reciban su autorización, y le dará a los productores el tiempo necesario para cumplir con las nuevas normas. Todo sea por la salud.

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