La mayoría de las selecciones de América amarraron su pase a los octavos de final jugando bien y dejando en el camino a varios de los favoritos por Europa

Ha sido un Mundial revelador para muchas selecciones una vez terminada la primera ronda de un Mundial emotivo y vertiginoso. Algunas se dieron cuenta que ya no hay enemigo pequeño y otras de que las distancias se han acortado para bien.

Los europeos la están pasando mal. Les ha costado dolor y sufrimiento el calor y la humedad de Brasil, aunado a unos equipos latinoamericanos aguerridos que no quiere dejar ir la Copa hacia el Viejo Continente. Hasta ahora ningún combinado europeo se ha agenciado la Copa cuando el Mundial se juega en América, y por el momento sus posibilidades de lograrlo este año son cada vez menores.

Vibran las sedes mundialistas con las aficiones de los nuestros. Un agregado que pesa desde le tribuna y que sofoca con sus cánticos, con sus gritos, con sus banderas y con sus colores. Brasileños, mexicanos, chilenos, argentinos y colombianos se hacen sentir en un ambiente que no les es tan lejano ni desconocido. En la cancha se ha visto un gran nivel de los equipos de este lado del charco. Las únicas decepciones fueron Ecuador y Honduras, que dieron pelea pero no les alcanzó.

La primera gran sorpresa fue el pase de México en el grupo A. El tricolor azteca tuvo una actuación sobresaliente con dos triunfos y un empate, pero más allá de los resultados el equipo demostró personalidad, autoridad y templanza en el terreno de juego, sin importar el rival. Brasil batalló pero logró ganar su sector. Con dudas y todo, pero el local sigue siendo favorito para llevarse el título.

Sin duda la revelación más grata ha sido la selección de Costa Rica. Ubicada junto a tres campeones del mundo, la escuadra centroamericana dio la campanada al clasificar como líder absoluto. Sus triunfos sobre Uruguay e Inglaterra le dieron la vuelta al mundo. La gente en San José y otras ciudades se volcó a las calles celebrando el batacazo. En ese mismo grupo los charrúas se adueñaron del segundo boleto. Quién lo diría: Italia e Inglaterra, a la calle.

Argentina y Estados Unidos se unen a la barredora americana, de la que pocos europeos salieron ilesos de los encontronazos. Pero quedaron algunos. Holanda, Grecia, Francia, Suiza, Alemania y Bélgica sacan la cara por los del otro lado del mar buscando cómo acercarse a la corona de campeón para sustraerla y llevársela lejos.

Todavía falta camino por recorrer. Los que quedan por Europa son de respeto. Sobresalen los tulipanes, los galos y los teutones, con un sistema ordenado y compacto que explosiona a la hora de atacar. Pero con lo visto hasta el momento, nadie se puede confiar.

Los de acá han demostrado carácter y un gran nivel competitivo. Brasil, Argentina y Uruguay ya no están solos en sus pretensiones de llegar a la final. Aztecas, andinos, cafeteros, ticos y gringos quieren parte del pastel y lucharán con todo para saborearlo. EC

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