La etapa dos establece el riego de jardines dos días a la semana en verano y lo prohíbe en invierno

El esfuerzo conjunto de los condados que conforman el Valle de San Joaquín para concientizar a la población acerca del uso racional del agua ha sido en vano. De nada han servido los miles de dólares invertidos en cientos de anuncios dados a conocer a través de medios de comunicación, conferencias, historias de vida, programas especiales, comunicados y espectaculares electrónicos, entre otros.

No hay cambios positivos como se espera. Peor aún, en esta época de calor donde la temperatura ha rebasado los tres dígitos, es un escenario cotidiano ver en las aceras de las casas y complejos habitacionales a personas adultas desperdiciando el agua, por ejemplo, lavando autos, llenando albercas, lavando la banqueta y la calle, regando el césped, etcétera.

La etapa uno del Plan de Conservación del Agua en el Valle  –antes del primero de agosto– restringía a los residentes  a usar la irrigación de jardines sólo tres veces por semana durante los meses de verano y un día durante los meses de invierno. Ahora la etapa dos establece el riego de jardines dos días a la semana en verano y lo prohíbe en invierno. Asimismo, se incrementó el monitoreo contra el desperdicio del agua.

Bruce Rudd, administrador de Fresno, indica y justifica que el plan de contingencia de conservación del agua elevado a etapa dos es necesario porque, a pesar de que ya se han puesto en práctica fuertes programas de preservación, se sigue experimentando una dramática caída en el nivel de las aguas subterráneas.

Por su parte en Bakersfield, como parte de la puesta en marcha de la etapa 2, desde el 29 de julio pasado y hasta el 15 de agosto próximo, los nueve parques de agua que se encuentran en la ciudad y que son una de las principales atracciones de los niños en esta época del año, permanecerán cerrados.

Finalmente, Tulare contempla la posibilidad de agregar un nuevo cobro a la tarifa que se paga por uso de agua, esto a raíz de que cada vez es más difícil y costoso extraer el vital líquido del subsuelo; el cargo adicional se llamaría recargo de sequía. EC

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