La selección mundialista fue seguida por millones desde Nueva York hasta California. El “soccer” pisa fuerte en este país

Aquí le dicen “soccer” aunque en el resto del mundo es fútbol. Es la fiebre deportiva que se disemina como una pandemia y que tiene su momento cumbre en el Mundial. Estados Unidos había estado inmunizado desde hace mucho tiempo, pero poco a poco ha ido bajando la guardia para sufrir este delirio febril que provoca el deporte más popular del mundo.

Jornadas épicas como la vivida en el partido de octavos de final, donde el equipo norteamericano fue superado por Bélgica, terminaron por sacar el orgullo de millones de aficionados que presenciaron las heroicas atajadas de Tim Howard ante los embates belgas.

Los muelles de Hermosa y Manhattan Beach y la céntrica calle Pine en Long Beach, estuvieron a reventar de güeros, y algunos no tanto, que enfundados con los colores del Capitán América sufrían y se desgañitaban con las acciones de este partido que, para la historia, superó el récord de audiencia por televisión. Los bares y los restaurantes estuvieron a máxima capacidad.

El Estados Unidos-Bélgica fue una olla de oro para ESPN y Univisión. Según la empresa Nielsen, más de 21 millones de personas vieron por estas cadenas el duelo que, de paso, fue el más emocionante del Mundial hasta el momento. Ni las finales de la Serie Mundial y la NBA tuvieron a tanta gente atenta a la pantalla, y eso que el partido fue entre semana.

El fenómeno futbolero está pisando fuerte. La liga casera sigue creciendo y sumando estrellas. El español David Villa y el brasileño Kaká jugarán en la MLS a partir de enero de 2015. Equipos como el Seattle Sounders siguen llamando la atención por la cantidad de gente que mete a su estadio. El fútbol llanero se multiplica en todo el país y los niños lo practican cada vez más en las canchas de cualquier ciudad.

El Mundial ya terminó para la selección de las barras y las estrellas, pero el equipo tiene un futuro prometedor. Con un torneo mundialista a cuestas, Estados Unidos tiene en sus planes la posibilidad de organizar la Copa del Mundo del 2026. Sí, el fútbol llegó para quedarse. EC 

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