Con el partido entre Brasil y Croacia arranca este jueves un Mundial plagado de controversias, donde los nuestros buscan hacer historia

Conforme se acerca la hora de la verdad aumentan los nervios y las ansias para que empiece a rodar el balón. Los suertudos que están allá en Brasil, en cada una de las sedes, como los que verán el torneo por televisión, permanecen expectantes del pitazo inicial cuando, en Sao Paulo, Brasil y Croacia arranquen la acción en la cancha.

Ha sido un preámbulo atípico. El país que respira y vive para el fútbol desaprueba, en su gran mayoría, la organización de la Copa del Mundo en su territorio. Las protestas y manifestaciones han sido el dolor de cabeza de las autoridades, a pocos días de iniciar el torneo; y quién sabe cómo se pondrán durante la justa deportiva.

Por otro lado, el certamen parece haber perdido brillo por la ausencia de varios jugadores llamados a destacar. Las lesiones han hecho estragos. Radamel Falcao, Franck Ribéry, Thiago Alcántara y Luis “El Chapito” Montes, encabezan una larga lista. Otros que quedaron fuera son Zlatan Ibrahimovic, Samir Nasri y Landon Donovan, por solo mencionar a algunos.

Pero bueno, hay que enfocarse en los que están y en seguirle la huella a las selecciones favoritas para pelear por el título. Brasil es una de ellas. Su condición de local es un plus para el pentacampeón. En el mismo tenor aparecen Alemania, Argentina, España y, posiblemente, Holanda.

Los mexicanos sueñan con que el Tri llegue al quinto partido, una misión complicada si se tiene en cuenta lo difícil que fue la ronda eliminatoria y el poco tiempo que ha tenido “El Piojo” Herrera para armar una escuadra sólida.

Lo mismo pasa con las otras selecciones del área. Honduras y Costa Rica parecen tener pocas probabilidades de superar la primera ronda. En cuanto a Estados Unidos, parece ser un equipo competitivo que se le puede indigestar a cualquiera, pero para su mala fortuna quedó ubicado en uno de los grupos más difíciles junto a Alemania, Portugal y Ghana.

Comienza la fiesta en Brasil, y solo queda disfrutarla todo lo que se pueda. EC

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