El tema de la muerte es difícil de tratar. Pero dejando la incomodidad de lado, se puede hablar de la planificación temprana de un funeral con el fin de evitar contratiempos cuando suceda lo inevitable.

Cuando se habla con tiempo se pueden tomar decisiones inteligentes desde el punto de vista financiero, lo que ayuda a evitar mayores mortificaciones si todo se hace de improvise y sobre la marcha.

De ahí la importancia de tener una planificación previa. Los interesados incluso pueden adquirir una póliza de seguro que cubra los gastos ocasionados por el funeral.

Nunca es demasiado temprano para empezar esta planificación. Lo ideal es comenzar con una lista de información dirigida a un familiar de confianza, un albacea o un director de servicios fúnebres. Incluya lo siguiente en la lista:
• Nombre
• Fecha de nacimiento
• Lugar de nacimiento
• Número de Seguro Social
• Ubicación del testamento (si aplica)
• Lugar del sepulcro (si un cementerio) o crematorio
• Si desea ser donador de órganos
• Nombre de la funeraria
• Copias de los recibos y los contratos de los servicios comprados
• Cualquier otra información importante, como la ubicación de cajas de seguridad, los nombres de abogados, etc.

Hay buenas razones para la planificación previa. Todos los arreglos pueden ser considerados a fondo y especificadas para que respondan a los deseos de una persona. Si la persona tiene una preferencia en el cementerio o prefiere ser enterrado en un mausoleo, estas solicitudes pueden ser expresadas por el interesado y no asumidas por miembros de la familia.

Planificar con tiempo le permite a las personas revisar y comparar los servicios necesarios. Debido a que el costo promedio de un funeral es de entre 10,000 a 15,000 dólares, es importante gastar el dinero sabiamente. La pre-planificación también ayuda a evitar la inflación de los costos más tarde.

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