Conozca los tratamientos alternos a la marihuana para tratar el dolor crónico en los adolescentes

 

Redacción EC

Descubrir la causa del dolor crónico en los adolescentes puede ser difícil y, a veces, los medicamentos no surten efecto. A medida que los pacientes, sus padres y sus médicos buscan una solución, cada vez parece más claro que se debe evitar la alternativa de la marihuana medicinal dicen los científicos de Mayo Clinic.

Existen pocos estudios sobre los riesgos y ventajas de la marihuana para el tratamiento del dolor crónico en los adolescentes, señalan los científicos. Por lo tanto, recomiendan a los médicos descubrir cuáles pacientes pueden beneficiarse con la marihuana, porque si bien ésta puede ayudar en ciertas afecciones específicas, sus efectos adversos pueden ser, entre otros, cansancio, alteración de la concentración y menor velocidad de reacción, aunque se utilice durante corto tiempo.

Las dosis excesivas de marihuana pueden inducir los síntomas que los pacientes con dolor crónico ya padecen, tales como mareo, ansiedad, sedación, fatigas, reflejos disminuidos, confusión, dificultad para concentrarse y falta de motivación, anotan los científicos. Además, se ha vinculado el consumo de marihuana antes de los 16 años con el desarrollo precoz de psicosis en pacientes susceptibles, y se ha asociado el fumar marihuana más de una vez por semana con daños cognitivos continuos en los adolescentes, dicen los autores del trabajo. “Se calcula que 1 de cada 10 consumidores de marihuana desarrolla adicción y los menores de 25 años son más susceptibles”, comenta un especialista.

“Cuando uno padece dolor crónico y recurre a este u otros fármacos que también son narcóticos, uno de los efectos secundarios es andar desconectado, en tanto que el objetivo real del programa de rehabilitación es conectar a la persona”, explica el Dr. J. Michael Bostwick, coautor del estudio. “Se trata de restablecer la funcionalidad, no de disminuirla”.

“Es preciso estudiar más el asunto para entender mejor el porcentaje de adolescentes cuyo régimen medicamentoso antes de acudir al programa de rehabilitación del dolor ya incluye marihuana y el efecto que ese fármaco ejerce sobre su funcionalidad”, añade el Dr. Bostwick.

A los pacientes identificados como consumidores de marihuana se les debe ofrecer otros tratamientos alternos, como la bioretroalimentación, la acupunctura y la fisioterapia, aparte de impartirles instrucción sobre los riesgos del consumo de marihuana, apostillan los autores.

 

EC

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