A esta conclusión han llegado los investigadores de un estudio llevado a cabo recientemente por el Centro Infantil Johns Hopkins de Baltimore, Maryland, en el que resaltan que la vitamina B9 o ácido fólico ayuda a regular los procesos inflamatorios de ciertas enfermedades, entre ellas las alergias.

Aunque todavía es pronto para recomendar dosis específicas, Elizabeth Matsui, alergóloga infantil de Centro Infantil Johns Hopkins, afirma que las conclusiones del estudio acerca de los beneficios del ácido fólico son claras aunque “ahora tenemos que hacer más estudios en personas que toman ácido fólico antes de recomendarlo para tratar y prevenir las alergias y el asma”.

Esta noticia suena bastante esperanzadora para los cerca de 50 millones de personas en los Estados Unidos –según estadísticas de la Academia Americana de Alergia, Asma e Inmunología– que sufren de algún tipo de alergia y que, mientras tanto, tienen que estar muy pendientes de no entrar en contacto con los alérgenos que desatan el lagrimeo, la picazón, los estornudos y demás síntomas que acompañan a los ataques alérgicos.

Cómo se manifiestan las alergias

La alergia es una reacción exagerada del organismo a ciertas sustancias que se inhalan, se ingieren o se tocan. Cuando una persona es alérgica su sistema inmunitario reacciona de inmediato tratando de expulsar al agente invasor o alérgeno, lo cual se suele manifestar mediante múltiples estornudos, ojos llorosos, picazón en la nariz y ronchas en la piel.

Existen diferentes sustancias que desencadenan una reacción alérgica, pero las más comunes son: el polen, el moho, el pelo y la caspa de las mascotas, los ácaros de polvo, algunos alimentos, medicamentos, sustancias quí-micas y las picaduras de algunos insectos. La mayoría de estas alergias pueden manifestarse en cualquier época del año, a excepción de la causada por el polen (también llamada “fiebre del heno”), que generalmente hace su aparición en las estaciones de primavera y otoño.

Las alergias de los niños más comunes incluyen dermatitis atópica, rinitis alérgica, asma bronquial, reacciones a ciertos medicamentos, picaduras de insectos y reacciones a alimentos como la leche, el huevo, el pescado, el trigo, el maní, la soya, los mariscos y en ocasiones los cítricos.  Lo más recomendable es ir con un doctor o un especialista para que éste determine el tipo de alergia y recomiende el tratamiento adecuado.

De cualquier forma, siempre se pueden seguir los siguientes consejos para aminorar los síntomas de las alergias que se transmiten por el aire:
• Evitar exponerse a sustancias irritantes como el humo o el polvo.
• Usar humidificadores o aires acondicionados con filtros para polen.
• Si tiene alfombra, pasar la aspiradora periódicamente.
• Usar ropa de cama (sábanas, fundas, colchas, etc.) que pueda lavarse a una temperatura superior a los 55 grados Fahrenheit.
• Si es alérgico al moho, evite los lugares fríos y húmedos, y trate de mantener el baño seco y limpio.
• Tratar de no tener contacto directo con los animales domésticos y evitar que éstos entren en los dormitorios.

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