Redacción EC | 20 de septiembre de 2011

 

De acuerdo a un estudio de la Clínica Mayo, realizar cualquier tipo de ejercicio que haga latir al corazón podría reducir el riesgo de demencia y haría más lento el avance de la enfermedad una vez que empieza.

 

En el artículo publicado este mes en Mayo Clinic Proceedings, se informa que un grupo de científicos examinaron la función del ejercicio aeróbico en cuanto a conservar las capacidades cognitivas y concluyeron que no se le debe pasar por alto como terapia importante contra la demencia.

 

Los científicos ofrecieron una definición amplia del ejercicio como aquella actividad física aeróbica suficiente para elevar la frecuencia cardíaca y aumentar la necesidad de oxígeno del cuerpo. Entre los ejemplos están caminar, o hacer gimnasia y actividades caseras como palear nieve o rastrillar hojas.

 

“Seleccionamos entre toda la literatura científica encontrada sobre el tema del ejercicio y la cognición, incluso estudios en animales y de observación, revisando más de 1,600 trabajos, 130 de los cuales trataban directamente sobre el tema”, comenta el neurólogo de la Clínica Mayo, Dr. J. Eric Ahlskog.

 

“La conclusión a la que se llegó fue que se puede formular un razonamiento convincente respecto a que el ejercicio es una de las tácticas para modificación de enfermedades que evita la demencia y el deterioro cognitivo leve, además de que modifica favorablemente estos procesos una vez que se han desarrollado”.

 

Los científicos anotan que los estudios radiológicos del cerebro de manera constante han mostrado pruebas objetivas de los efectos favorables del ejercicio sobre la integridad del cerebro humano.

 

Además, anotan que las investigaciones en animales han revelado que el ejercicio genera factores tróficos que mejoran el funcionamiento cerebral, aparte de que el ejercicio facilita las conexiones cerebrales (neuroplasticidad).

 

Los autores del estudio dicen que si bien es necesario investigar más sobre la relación entre ejercicio y función cognitiva, ellos promueven el ejercicio en general y especialmente entre quienes tienen alguna preocupación de índole cognitiva.

 

“No importa si se atiende al paciente como médico de cabecera o en una clínica neurológica, se debe continuar promoviendo el ejercicio no sólo para la salud general, sino también para la cognitiva”, añade el Dr. Ahlskog. EC
 

Para más información en español visite www.mayoclinic.org/spanish

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