De acuerdo a un estudio, el 40 por ciento de los casos de cáncer de colon se pueden evitar

Luisa Fernanda Montero | 4 de octubre de 2013

De acuerdo a las más recientes cifras de los Centros de Control de Enfermedades (CDC), cerca de 137 mil personas en Estados Unidos fueron diagnosticadas con cáncer de colon en el 2009 y cerca de 52 mil murieron ese año debido a esta enfermedad. El cáncer de colon es la segunda causa de muerte por cáncer en la nación.

Hay noticias alentadora. El cuarenta por ciento de este tipo de cáncer pueden evitarse. La medida clave es: la colonoscopia. Así lo afirma un estudio revelado recientemente por la Escuela de Salud Pública de Harvard (HSPH). La investigación, además, reitera que las personas con ciertos niveles de riesgo deben someterse a una colonoscopia cada diez años.

El examen es fundamental en la prevención de un cáncer mortal que puede afectar a cualquiera. El problema, más allá de la misma enfermedad, es la reticencia que le tienen muchos. La prueba, en la que se introduce una especie de tubo flexible por el recto –razón por la cual muchos la evitan– detecta pólipos precancerosos que pueden ser extirpados a tiempo y de realizarse oportunamente puede ser el inicio de un tratamiento exitoso que puede salvar la vida.

Cumplidos los cincuenta años de edad, la colonoscopía es un examen indispensable, porque el riesgo de contraer cáncer de colon aumenta con la edad. De acuerdo con los CDC, más del 90 por ciento de los casos se presentan en personas de cincuenta años o mayores

Y es que una persona puede tener pólipos o cáncer de colon y no saberlo. Muchas veces la enfermedad no presenta síntomas, sobre todo en las etapas tempranas; si se presentan puede haber sangre en las heces, dolores o cólicos estomacales constantes y pérdida de peso inexplicable.

Es importante tener en cuenta que algunas personas tienen más riesgo de padecer esta enfermedad que otras, así que hay que aumentar los niveles de alerta  si se presenta, por ejemplo, enfermedad inflamatoria intestinal, si hay antecedentes familiares de pólipos colorrectales o de cáncer de colon, o síndromes de origen genético como poliposis adenomatosa familiar o cáncer de colon hereditario no poliposo.

Hable con su médico acerca de cuándo hacerse las pruebas de detección y con qué frecuencia. EC

Información cortesía de La Columna Vertebral de La Red Hispana

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