La siesta, ese hábito tan orgullosamete latino —originado en España hace siglos—, vuelve a estar de moda.  Según un estudio elaborado por la Universidad de Berkeley, en California, las personas que duermen una media de 90 minutos después del almuerzo tienen mayor capacidad de aprendizaje, ayudando a la memoria de forma ostensible.

El estudio, para el que se usó a “39 jóvenes adultos sin problemas de salud”, demostró que aquellos que pudieron dormir después de comer, lograron recordar un mayor número de caras con sus nombres, seis horas después de que se les hiciera una prueba para demostrar su capacidad de memorización.

“Tienes que dormir antes de aprender para preparar a tu cerebro, como una esponja seca para poder absorber nueva información”, declaró al New York Times Matthew Walker, el neurocientífico y profesor asistente de psicología responsable del informe.

Según su teoría, la siesta ayuda a vaciar el cerebro de información, dejando espacio para recibir nuevos datos y poder almacenarlos en el hipocampo.

Asimismo, este científico y su equipo de la universidad ubicada en el área de la bahía de San Francisco, concluyó que aquellas personas que no duermen durante la noche después de una jornada de trabajo, disminuyen su capacidad de aprendizaje en un 40 por ciento.

El informe llega a la vez que otros informes recientes que sugieren que el insomnio y la falta de sueño por estrés u otros factores de la vida moderna, pueden conllevar una pérdida de materia gris en el cerebro, además de suponer una limitación en la capacidad para tomar decisiones y asumir responsabilidades.

“El sueño no solo contraviene los daños de una prolongada debilidad sino que te ayuda a alcanzar el siguiente nivel de conocimiento”, indicó Walker, autor de un estudio que a buen seguro reafirmará en sus costumbres a aquellos que tienen la fabulosa posibilidad de echarse una siesta cada día.

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