Hechos y sugerencias

La plagiocefalia usualmente se caracteriza por el aplastamiento de la parte posterior del cráneo del bebé. Según describen los médicos, a menudo las orejas de los infantes también se empiezan a distribuir de manera desigual, con una oreja posicionada cerca de la cara y la otra cerca de la parte trasera de la cabeza. También se ha detectado que los varones son más propensos que las niñas a sufrir de esta deformidad, y que este mal tiene alta incidencia en los infantes que nacen con muy poco peso.

Aparentemente, este problema en los infantes se habría producido debido a que en 1992 la Academia Americana de Pediatría lanzó una campaña que aconsejaba a los padres a acostar a sus bebés boca arriba y no sobre su abdomen para evitar la muerte súbita del lactante, lo que en efecto redujo el índice de fallecimientos de muchos bebés a causa de esta situación. Sin embargo, esta medida preventiva ha tenido sus consecuencias negativas. Actualmente los especialistas no contradicen el hecho de que los bebés deben dormir boca arriba, sino que por el contrario, invita a los padres a que estén atentos y cambien de posición a sus hijos mientras duermen. El Dr. Ricardo Hahn, especialista en medicina familiar de la USC y ex-jefe del departamento de Medicina Familiar de la Escuela de Medicina de la USC, sugiere a los padres que -por ejemplo- cuando pongan al bebé a dormir con la cabeza girada hacia la derecha, pocas horas después, necesita colocar la cabeza del lactante hacia la izquierda.

Según un reporte de la Academia Americana de Pediatría, hoy en día, uno de cada 20 infantes presenta plagiocefalia, mientras que 20 años atrás se registraba en uno de cada 300 bebés. “La buena noticia es que la plagiocefalia puede prevenirse en un 99%”, dijo el Dr. Hahn, y recalcó que las técnicas son sencillas, efectivas y económicas.

Ayuda externa

No todos los niños con plagiocefalia llegan a requerir tratamientos drásticos como el uso de cascos; muchos de las casos pueden llegar a solucionarse con la ayuda de un fisioterapeuta. “Este no es una enfermedad, por lo que puede ser prevenida con solo un poquito de conocimiento y compromiso”, aseveró el Dr. Hahn. De allí que se recomienda que consulte con el pediatra de su niño, quien puede orientarlo mejor sobre el cuidado que debe proveerle a su hijo cuando está durmiendo.

Esta columna no pretende sustituir los consejos que solo un especialista puede proporcionarle.

Si desea obtener más información visite  www.drplagio.org

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