Existen algunas señales en el comportamiento de los hijos que los padres no deben pasar por alto

Cuando un niño entra en la edad de la adolescencia suelen aparecer, como por arte de magia, actitudes que van de la rebeldía hasta la total apatía por todo lo que le rodea.

Antes de que la situación se convierta en algo peligroso, un buen primer paso sería ver qué concretamente ha cambiado. Luego, examine el efecto de dichos cambios sobre su hijo y el resto de la familia. Eso puede darle una perspectiva de la repercusión y significado general del comportamiento del muchacho.

Por ejemplo, si ustedes suelen comer en familia seis noches por semana y su hijo ha dejado de participar completamente en esas comidas, entonces existe una gran diferencia que amerita más análisis.

Luego, en lugar de insistirle en que participe en las actividades familiares, converse con el chico sobre lo que ocurre. Investigue cuál es su perspectiva de la situación y qué opina al respecto. Los adolescentes generalmente ansían ser independientes y tener responsabilidades, por lo que al invitarlo a conversar, escuchar su punto de vista y buscar juntos una solución, usted le está demostrando que confía en sus capacidades y respeta sus opiniones.

Considere mantener esta conversación cuando usted y él estén involucrados en otra actividad, como conduciendo el automóvil, preparando la comida, trabajando en alguna mejora de la casa o jugando juntos algún deporte.

Después, explíquele sus inquietudes y escuche el punto de vista del muchacho. ¿Cómo percibe él su comportamiento? ¿Cree que está bien? ¿Se da cuenta que afecta al resto de la familia? Conversen juntos sobre las expectativas y opiniones.

A pesar de que el comportamiento de su hijo suene normal, existen algunas señales de alerta que ameritan prestar más atención, por ejemplo: que muestre poco interés en realizar actividades que normalmente solía disfrutar; que esté triste, enojado, irritable o se fastidie fácilmente; que tenga problemas para dormir; que presente cambios grandes en los hábitos alimenticios; o que amenace seriamente con hacerse daño.

Si su hijo mostrara cualquiera de esos síntomas de manera constante durante varios días o más, haga una cita con el médico porque posiblemente se trate de la señal de un problema subyacente mayor, tal como una depresión. EC

Información cortesía del Dr. Jarrod M. Leffler (psiquiatría de niños y adolescentes), de Mayo Clinic

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