El porcentaje de niños con sobrepeso en Estados Unidos ha llegado a números epidémicos. De hecho, un tercio de los niños de la nación pesan más como resultado de una mala dieta alta en grasas insalubres y azúcares simples, así como un estilo de vida sedentario.

Además de estas causas, los expertos creen que podría haber otros factores menos obvios que influyen en el desarrollo de la obesidad, pero también de la diabetes, el colesterol y la presión arterial alta.

Una de las mejores formas de mejorar la dieta de nuestros niños es siguiendo la dieta mediterránea, la cual consiste en el consumo de grasas saludables como el aceite de oliva y frutos secos (nueces, almendras), carne magra, pescado, granos integrales y frutas y verduras en abundancia.

Aunque estas directrices son ampliamente conocidas, la mayoría de los padres saben lo difícil que es convencer a sus niños para que consuman estos productos porque no son tan populares entre sus compañeros y los padres no siempre tienen las herramientas para preparar alimentos frescos sabrosos.

Sin embargo, hay muchas maneras de utilizar estos nutritivos ingredientes para crear comidas deliciosas y rápidas, así como refrigerios que los más pequeños disfrutarán. Los siguientes son algunos consejos para empezar:
• Aliente a los niños a comer fruta fresca en lugar de beber jugo de fruta para una mejor fuente de fibra, que a menudo falta en sus dietas. Corta el melón, las uvas y otras frutas en cubitos para tenerlos fácilmente disponibles para cuando los niños regresan a casa de la escuela y quieren tomar un refrigerio.
• Invita a los pequeños a que participen en la preparación de lo que come y hagan su propia mezcla de frutos secos. Pide a los niños que elijan sus nueces, semillas y frutos secos favoritos en el supermercado la próxima vez que vayan. Las mezclas de frutos secos caseros resultan estupendos para almuerzos y meriendas y contienen ácidos grasos omega-3, los cuales son muy saludables y excelentes para una función cerebral correcta.
• El pescado es el alimento del cerebro. Incluya este alimento como parte de una cena familiar sana al menos dos veces por semana. Experimente con sabrosos marinados mediterráneos –como albahaca, ajo, jugo fresco de limón– o con sus condimentos de siempre. También puedes cortar el pescado en palitos, rebozarlo en pan y cocinarlo al horno –en lugar de freírlo– para un plato más saludable.
• ¿Quién necesita pastelitos para el cumpleaños en la escuela? Sorprenda a los niños haciendo brochetas de fruta deliciosa utilizando frutas diferentes. Y sí, ¡puede darles fresas cubiertas con chocolate! Si sus hijos no pueden pasar sin pastelitos u otros dulces, busque opciones más saludables o una receta baja en grasa y azúcar, y hornea una cantidad limitada.
• Si los alimentos favoritos de tus hijos son pizza y pasta, intente crear versiones más saludables de sus comidas favoritas haciendo sustituciones y añadiendo verduras o frutas. Por ejemplo, puede sustituir el pepperoni de las pizzas por pollo asado y añadir ajo y tomates frescos. También puede añadir verduras al arroz y reducir la cantidad de grasa que usa en sus recetas.

Recuerda que el objetivo no es eliminar todas las golosinas y alimentos favoritos de la dieta de los niños, sino enseñarles hábitos saludables, incluyendo la moderación. Si tiene una apretada agenda que no le permite cocinar, la mayoría los su-permercados cuentan con una amplia variedad de opciones saludables, tales como verduras y frutas ya cortadas y listas para consumir o arroz ya cocinado, que le ayudarán a ahorrar tiempo en la cocina. EC

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