Desde el pasado 15 de julio, Carlos M. Sada es el nuevo Cónsul General de México en Los Angeles. En su agenda, el oaxaqueño ya ha puesto la educación, la salud y la inmigración en primer lugar

 

Alicia G. de Angela. Los Angeles | 16 de septiembre de 2013

Carlos M. Sada lleva toda una vida dedicada a resolver los problemas de su gente. Primero como alcalde de su ciudad, Oaxaca, luego como Secretario de Desarrollo Social y Económico de este estado, y también como cónsul de Toronto, San Antonio, Chicago y hasta hace nada Nueva York. Ahora, y con más de 14 años dedicado a las lides diplomáticas, llega al consulado de Los Angeles dispuesto a dar la cara por los más de seis millones de mexicanos que viven en esta ciudad.

El reto es grande. Por eso, y aunque solo ha pasado un mes y medio desde que tomara posesión de su cargo, ya se ha puesto manos a la obra con los temas que más le preocupan: proporcionar a los mexicanos un mayor acceso a la educación y luchar para que no se cometan injusticias en los procesos de deportación.

El gobierno del presidente Obama tiene el récord de deportación de inmigrantes ilegales. Ustedes, desde el consulado, ¿pueden hacer algo para parar esto?

Esto son disposiciones de este país y nosotros no podemos cambiarlas. Lo que sí podemos hacer es hablar con las autoridades para que no se cometan injusticias en los procesos de deportación de mexicanos y para que se analice caso por caso. Para ello estamos intensificando nuestras visitas a los centros de detención y a las cárceles del condado, para entrevistar a nuestra gente e informarles de lo que está pasando. Además tenemos un sistema de abogados legales que proporcionan asesoría en lo penal, lo civil, lo criminal y lo migratorio y que está a disposición de todos los mexicanos.

¿Piensa que algunos casos de deportación podrían ser evitados?

Hay muchos  nacionales mexicanos que si no han cometido ningún delito, tienen familia aquí y han sido gente honesta, trabajadora y con responsabilidades cívicas desde que llegaron, no tienen por qué ser deportados. Nuestro objetivo es luchar por ellos y tratar de que las cifras de deportados sean las menores posibles. Hoy estamos hablando de que cada día se deportan a México alrededor de 1.000 inmigrantes, es decir, unos 400.000 mexicanos son deportados al año. Una cifra que, aunque la sabemos, no deja de impactarnos cada vez que la oímos.

¿Qué otras prioridades están en su agenda?

Acabar con los fraudes que se cometen contra migrantes. Hay ciertas organizaciones de profesionistas sin escrúpulos y de notarios públicos que ofrecen a nuestra gente legalizarse y entrar en un proceso de regularización cuando no es el caso. Nosotros les estamos informando para que estos grupos no se lucren con las necesidades de estas personas. Yo voy a insistir mucho en esto y también en que la comunidad de inmigrantes tenga sus documentos listos tanto si llega una reforma migratoria como si no llega.

¿Qué medidas están tomando en el consulado de cara a la reforma migratoria?

Nosotros estamos trabajando tres escenarios en estos momentos: reforma integral, parcial y una no reforma. Pero pase lo que pase el mensaje que estamos llevando a nuestra comunidad es que es muy importante tener al día un pasaporte, una credencial con fotografía, es decir, una matrícula consular, y en algunos casos el acta de nacimiento. Luego, claro está, también está el mensaje de lo importante que es aprender inglés, pase o no pase la reforma.

Hablando de educación, ¿va a poner usted el mismo énfasis que su antecesor, David Figueroa?

Desde luego. Precisamente en mi última reunión con John Deasy, el Superintendente de Educación del Distritio Unificado de Los Angeles (LAUSD), estuvimos viendo cómo se puede facilitar a los mexicanos el acceso a la estructura educativa de este país y también cómo engancharlos al GED. Fundamental también es que tengan un mejor acceso a la educación primaria y la secundaria, y a la educación en materia de salud, para generar así el concepto de prevención.

Ahora que menciona este tema tan importante, ¿cómo va a afectar a los indocumentados la reforma de salud?

Para ellos nada va a cambiar, sino que se ponen las cosas mas difíciles. Por ello vamos a seguir trabajando con nuestros socios de las ventanillas de salud, y también con clínicas y hospitales para que den un trato especial a nuestra gente.

Teniendo en cuenta que está al frente del consulado más grande de México en el mundo, ¿qué otros retos se le vienen por delante?

Cambiar la imagen que se tiene de México en el exterior. Por diferentes temas como el narcotráfico, la percepción que se tiene de nuestro país difiere bastante de la realidad. Pero esto no afecta por ejemplo al turismo americano, que es uno de los más leales a nuestro país, y que en los primeros meses de este año se ha incrementado en un ocho por ciento. Desde el consulado nosotros vamos a seguir cambiando esta mentalidad y promover lo que es México desde una perspectiva de negocio también.

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