Las mujeres hispanas embarazadas son más propensas a contraer listeriosis, una enfermedad de origen alimentario

Las mujeres embarazadas tienen aproximadamente 10 veces más probabilidades que otras personas de contraer listeriosis, debido a cambios hormonales que afectan al sistema inmunitario durante el embarazo. Las mujeres hispanas embarazadas son aún más propensas que la población en general a contraer listeriosis. Una madre embarazada puede pasar la listeria a su bebé no nacido sin siquiera saberlo, porque no se sentirá para nada enferma. Sin embargo, la enfermedad puede provocar un aborto espontáneo, la muerte fetal, el parto prematuro, el nacimiento de un bebé con bajo peso, una amplia gama de problemas de salud en el recién nacido o incluso la muerte del bebé.

La listeriosis es una enfermedad de origen alimentario causada por ingerir alimentos contaminados con la bacteria listeria, que a menudo se encuentra en alimentos procesados, como carnes procesadas o fiambres que se han contaminado, y en quesos blandos u otros productos elaborados con leche no pasteurizada. A diferencia de muchas otras bacterias transmitidas por los alimentos, la refrigeración no detiene el crecimiento de la listeria. Sin embargo, la cocción y los procesos comerciales como la pasteurización sí destruyen la listeria. 

Síntomas de listeriosis 

La listeriosis puede causar fiebre, escalofríos, dolores musculares, náuseas y diarrea o malestar estomacal. Si la infección se propaga al sistema nervioso, puede causar dolores de cabeza, rigidez en el cuello, confusión, pérdida de equilibrio o convulsiones. En casos extremos, puede provocar la muerte o abortos involuntarios.

La FDA recomienda a todas las mujeres embarazadas no comer quesos blandos a menos que estén hechos con leche pasteurizada y seguir estos consejos adicionales para evitar la enfermedad.

NO comer:

• Quesos blandos (como Feta, Brie, Camembert, quesos con vetas azules y quesos de estilo hispano como Queso Blanco, Queso Fresco, Asadero y Panela), a menos que estén hechos con leche pasteurizada.

• Hot dogs y fiambres, a menos que estén recalentados hasta echar vapor.

• Patés refrigerados o patés de carne.

• Mariscos ahumados refrigerados, a menos que se sirvan en un plato cocido, como una cazuela. EC

Con información de PR Newswire

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