La forma más común en que los residentes del Valle se ven expuestos a los pesticidas, es ingiriéndoles a través de los alimentos

Uno de los principales elementos que colaboran  en gran medida a que el aire, el agua y el suelo del Valle de San Joaquín –Fresno, Tulare y Kern– sea el  más contaminado de los Estados Unidos, es el uso de pesticidas. Las repercusiones de éstos (pesticidas) al ser absorbidos por el cuerpo, pueden ser fatales para la salud. Algunos medios locales los han llamado “el enemigo invisible”.

Según el proyecto Policy Interpretation Network on Children’s Health and Environment (PINCHE), los pesticidas comprenden un amplio grupo de compuestos químicos utilizados para matar insectos, maleza, hongos y roedores. El documento afirma que si bien los fertilizantes producen un beneficio público al incrementar la productividad agrícola, conllevan un riesgo para la salud – principalmente en los niños – debido a los potenciales efectos adversos.

La forma más común en que la mayoría de los bebés, niños y adultos del Valle se ven expuestos a los pesticidas, es ingiriéndoles a través de los alimentos. Algunos estudios han demostrado que intoxicaciones crónicas y exposiciones a dosis menores de fertilizantes químicos se asocian a problemas respiratorios, trastornos de memoria, enfermedades de la piel, depresión, abortos, defectos de nacimiento, cáncer y enfermedades neurológicas, tales como mal de Parkinson.

Asimismo,  el Departamento de Agricultura de los Estados Unidos (USDA)  sugiere que, dado que los productos convencionales de lavado no eliminan completamente los residuos de pesticidas, consumir una dieta orgánica es la mejor manera de reducir la exposición a éstos. Además, evitar el uso de insecticidas y herbicidas convencionales en su hogar también reducirá su exposición a estos químicos.

Es sabido que el adquirir productos orgánicos puede ser casi inalcanzable para muchos de nosotros; ante ello, el Grupo de Trabajo Ambiental publicó una lista de 15 frutas y verduras convencionales cuyos niveles de pesticidas son más bajos y, por ende, más seguras de consumir. Esta lista incluye: cebolla, maíz dulce, piña, aguacate, lechuga, guisantes, espárrago, mango, kiwi, melón (nacionales), berenjena, camote, toronja, sandía y hongos o champiñones.

No hay que olvidar que una dieta rica en frutas y verduras se asocia con menores tasas de obesidad, enfermedades cardiovasculares y algunos tipos de cáncer. EC

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