Pormenores de la catástrofe
La TVA en principio informó que el derrame fue sólo la mitad, ya que ésa era la cantidad máxima que el estanque de almacenamiento podía contener. También informó que la ceniza no constituía peligro alguno a no ser que “se comiera.”

Pero la verdad resultó ser que, según análisis independientes, las cenizas derramadas contenían cantidades hasta 300 veces mayores que el límite legal de arsénico, bario, cadmio, cromo, mercurio, níquel, plomo y talio. Estos son los ingredientes de un cocido de enorme potencial tóxico, causante de cáncer, defectos genéticos, y trastornos en el desarrollo físico y mental del ser humano.

Hay más. Resulta que la TVA, en su afán por abaratar costos, había dejado escapar la oportunidad de reforzar la represa a un costo de $25 millones. Ahora limpiar el derrame podría significar un gasto de cientos de millones de dólares. En 2005, limpiar un derrame de cenizas 63 veces menor costó $37 millones.

La tormenta de indignación desatada por esta lamentable, y evitable, catástrofe está causando lo que el New York Times llama “el colapso del mito del carbón limpio”. El diario especula que finalmente el derrame podría abrir los ojos de los reguladores federales y finalmente poner freno a los excesos de las plantas de combustión de carbón.

El agua potable en peligro
“Los recientes problemas de [la TVA] podrían persuadir al público de que el carbón no es ni mucho menos tan ‘limpio’ como nos lo trata de vender una costosa campaña de publicidad”, opina el Times. En realidad, la catástrofe de la Kingston Fossil Plant es tan sólo la punta de este negro iceberg. El Times cita a la Sen. Barbara Boxer diciendo que la combustión de carbón en este país genera 130 millones de toneladas de cenizas al año, “suficiente como para llenar todos los vagones de un tren de mercancía que se extendiera desde Washington, DC, hasta Australia”.

¿Y a dónde van a parar estos desechos tóxicos? A cualquiera de los 1,300 estanques de almacenamiento esparcidos por todo el país. Lo que más miedo da de esta historia de terror es que ninguno de esos estanques está regulado federalmente, y que los residuos podrían estar filtrando sus venenos al agua potable de las comunidades que tengan la pésima fortuna de encontrarse demasiado cerca.

Alternativas
En su discurso de juramentación, el Presidente Obama proclamó que “no podemos consumir los recursos del mundo sin considerar sus efectos” y que “cada día nos demuestra más claramente que las maneras en las que usamos energía […] amenazan a nuestro planeta”. También nos dijo que lo que necesitamos es “una nueva era de responsabilidad”.

Sin embargo, las industrias carbonera y eléctrica llevan décadas comportándose irresponsablemente. Las emisiones de las plantas de carbón causan anualmente 21,000 hospitalizaciones, 38,000 ataques al corazón y 24,000 muertes innecesarias. Pero ya existen alternativas. Una se llama ahorro. Cada año, en Estados Unidos desperdiciamos la energía equivalente a toda la producida por las plantas de carbón. El plan de recuperación económica del Presidente Obama apoya decididamente la inversión en fuentes de energía limpia y renovable, como la solar y la de viento. Además haría energéticamente eficaces dos millones de edificios y el 75% de las instalaciones federales.

Y este plan crearía millones de trabajos “verdes” en los sectores que más hispanos emplean. Es por éstas y muchas otras razones que el carbón es mugre. Punto.

Javier Sierra es columnista del Sierra Club. Visite www.sierraclub.org/ecocentro
 
¿Comentarios? Escriba a: [email protected] o llame al: 1(800) 242-2527.

Compartir

Más artículos de interes